No sé si sirve de algo

10 11 2009

No sé si sirve de algo, tal vez no, quizá debería permanecer callado, al menos en lo que se refiere a eso, justamente a eso, no sé si sirve de algo, no lo sé, pero he pensado que si tú fuiste valiente, si tú te atreviste a pronunciar esas palabras, diste la cara de esa manera limpia de dar la cara que sólo tienen las mujeres que no deben nada a nadie, si tú fuiste valiente -si tú diste la cara-, yo no puedo permanecer callado más tiempo, porque esta vez el silencio es como un puñal, y un puñal duele, más aún si lo haces penetrar en la carne más débil, allí donde nacen todos los latidos, el lugar del que tendrían que haber venido las palabras que debieron escoltar a las tuyas aquella noche de lluvia fría, las palabras que resuenan desde entonces en el vacío existencial de mis conductos seminales, y esas palabras valen ahora su peso en oro, pero no quiero venderlas, son un regalo, tal vez envenenado, seguramente envenenado, como cualquier regalo que no se puede pagar con dinero, esas palabras, en fin, son mías, y ahora quiero que sean tuyas, y que hagas lo que quieras con ellas, lo que tú quieras, haz con ellas lo que quieras, salvo pisarlas con tacón de aguja, porque eso, amiga, no te pegaría nada.





La lluvia es de los dos

1 11 2009

Sí, la playa es de los dos, y ahora la lluvia también es de los dos. Siempre hago lo mismo: llego a casa y repaso todo lo que hemos hecho en las últimas horas; y sonrío, y no sonrío, y sonrío, y no sonrío, y sonrío… Busco en Youtube alguna canción que no me hable de ti (me basta con que lo hagan todos los gatos del vecindario), y cuando la encuentro no consigo posar el puntero sobre el triángulo del play, así que vuelvo a escuchar a Francisco Nixon cruzando la calle, y me entran ganas de escribir y escribo.

Antes, mientras disfrutaba del último tarro de Nocilla, he pensado que debería dedicarme a lo que me gusta: pasear, ir de aquí a allá, mirar al horizonte, descubrir alguna playa escondida, leer en todos los rincones, escribir cuando tengo ganas… y no he encontrado ningún motivo razonable que me impida hacerlo, más allá de tener que pagar una mierda de hipoteca. Leí en Babelia unas palabras de Antonio Tabucchi en las que aseguraba que su patria es portátil, porque no tiene más equipaje que su lengua: el italiano, el idioma en el que piensa, escribe y sueña.

En el autobús, a la altura de Solares, me he fijado en dos mujeres que iban andando en dirección a un edificio de ladrillo cara vista en el que había dos bajos comerciales con el letrero de color verde: uno era una tienda de frutas y verduras, y otro la sede local del PRC. Las seguí con la mirada, parecían felices, y pedí en silencio al conductor que fuera más despacio para saber dónde iban. Justo al pasar delante de la señal de fin de población pude comprobar que las dos mujeres que parecían felices entraron en la frutería, y entonces pensé que no todo estaba perdido.





La Librería del Puerto

29 10 2009

Este lunes ha abierto sus puertas ‘La librería del Puerto’, un nuevo espacio para la cultura en nuestra ciudad, donde las iniciativas de algunas personas comprometidas suplen la ausencia de una apuesta pública por la cultura, que no va más allá de copiar algún programa que funciona en otros lugares (a eso le llaman innovar).

Al frente de este nuevo proyecto está Soco Ledesma, que ha tenido la feliz idea de abrir una librería en una zona, Castilla-Hermida, en la que hacía mucha falta un espacio así. El local, muy amplio y acogedor, está en la Calle Ruiz Zorrilla, al lado del Puerto, y justo enfrente de uno de los accesos a la maravillosa sede de la Biblioteca y Archivo Histórico de Cantabria (provincial en su nombre oficial, y que algún día abrirá de una vez sus puertas).

El martes me pasé por allí con la ilusión de conocer un lugar que formará parte de mis sitios escogidos, de esos en los que me encuentro a gusto en esta ciudad. Fui a echar un vistazo, comprar algún libro (Bolaño, Gracq, Loriga…), y también a saludar a Soco (la hermana de Jesús) y a su hijo Pedro (el primo de Alba), a los que conozco de hace mucho tiempo (buena gente). Les vi con la ilusión de quien empieza un proyecto nuevo y especial: abrir una librería es el sueño de cualquier amante de la literatura, y me alegra que hayan podido hacerlo realidad.

Espero que les vaya estupendamente en esta aventura, en la que la literatura con mayúsculas, el mar y los viajes serán los grandes protagonistas. ¡No dejéis de pasaros por allí!





Un poco figura

27 10 2009

Si mi padre me viera ahora, creería que soy un poco figura: diputado regional, director general, responsable de comunicación del PCTCAN, asistente de eurodiputado… Demasiadas cosas en sólo seis años, pensaría. Yo también lo creo, y a ratos me da un poco de vértigo, pero la vida fluye si la dejas fluir: casi siempre funciona. Me hubiera gustado llamarle hoy y decirle: «Papá, estoy en Bruselas, y voy a conquistar Europa. Tengo cinco años (al menos) para hacer algo serio, y que le pongan mi nombre —tu nombre— al próximo tratado de la Unión Europea.»

Lautaro, nuestra familiariedad

Llegará el día en que no hagamos
tantas cosas como ahora hacemos juntos
Dormir abrazados
Cagar el uno al lado del otro sin vergüenza alguna
Jugar con la comida a lo largo del pasillo
de nuestra casa en la calle Aurora
Este pasillo débilmente iluminado
que sin duda conduce al infinito.

Roberto Bolaño, CUATRO POEMAS PARA LAUTARO BOLAÑO





¿Cómo quieres recordarla?

16 10 2009

Si me preguntasen: «¿Cómo quieres recordarla?», seguramente elegiría el momento del último grito, del aullido que brota imparable de sus entrañas y se apaga en unas décimas de segundo, como una colilla arrojada en un charco, ese olor a hormonas que impregna toda su piel y que la delata luego ante los perros callejeros de su barrio, la sonrisa de besos que se abre paso a duras penas entre gestos de cansancio, sus mejillas tan rojas como un corazón estallando en mil pedazos y el temblor de peces entre sus piernas.

Si me preguntasen: «¿Cómo quieres recordarla?», me quedaría con ese aleteo final de locura, preludio de los infartos de miocardio que tienen algún sentido, el nacimiento y la muerte sincrónicos en algún lugar de su vientre y la incapacidad absoluta para recuperar el aliento en menos de cinco minutos de reloj derretido.

Si me preguntasen: «¿Cómo quieres recordarla?», y quisiera resumirlo en una palabra simple y certera, una sencilla palabra que lo explicara todo, diría que quiero recordarla corriéndose, y punto.





Bruselas día uno

12 10 2009

No tengo muy claro si hoy es día uno o si es un día diez, el caso es que es mi primer día en la capital de Europa en esta nueva etapa. Tengo que contarle a María Ángeles que me ha dado por seguir los pasos de su José Félix, seguramente porque es de los pocos a los que podría seguir los pasos y dormir tranquilo, y porque echo mucho de menos sus historias y su pasión a la hora de defender las cosas en las que creía.

Es fiesta nacional en España. Escucho dentro de mi cabeza los acordes de la canción de George Brassens y reconozco que me gusta más que la versión de Loquillo, aunque José María sepa expresar perfectamente lo que siento. La paradoja es grande: vivo el día de exaltación nacional en el corazón de Europa, en el lugar en el que, se supone, los sentimientos nacionales dejan paso a una identidad común europea. Para ello, lo más importante no es el Tratado de Lisboa (a ver si dejan de joder los checos), sino tener una selección de fútbol europea en la que jueguen juntos Cristiano Ronaldo, Xavi, Gerrard, Ibrahimovic y Totti. Nada une tanto como el fútbol: que se lo pregunten a los españoles… Se me ocurre que mi jefe se podría hacer famoso utilizando el minutazo de Estrasburgo para pedir formalmente la creación de una selección europea de fútbol. Aunque también se me ocurre que mi jefe me paga para que le proponga cosas bastante menos infumables.

Hace frío en Bruselas. La recordaba así, tan fría y lluviosa (ahora no llueve). La última que estuve, también por trabajo, hacía el mismo frío y la misma lluvia (ahora no llueve). La última vez que estuve recuerdo que acabé en un bar en el que la tradición obligaba a bailar encima de las mesas; no, eso no formaba parte del trabajo, pero en Bruselas también hay hueco para divertirse un poco.

Me gusta comer solo. Me gusta mucho comer solo. Me da tiempo a todo: saborear la comida, mirar a la gente, a los camareros, escuchar palabras sueltas y alguna frase completa e incluso escribir; me gusta comer solo y justo ahora me imagino sentado en un restaurante enfrente de la Gare du Nord de París. Se podría llamar Terminus Nord y supongo que sería un restaurante precioso, a la manera en que son así los restaurantes parisinos, con su sobriedad de anticuario, con su servicio de excelencia, con su vino, que ahora es lo que más me importa: el vino, el vino rojo de esta Francia que, como París, no se acaba nunca.

Yo no soy Oliveira ni tú eres la Maga, pero a ratos, sólo a ratos, pienso que me hubiera gustado que lo fuéramos, que lo hubiéramos sido, y asomarme viniendo por la Rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y oliva que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya tu silueta delgada se inscribía en el Port des Arts, nos íbamos por allí a la caza de sombras, a comer papas fritas al Fauborg St. Denis, a besarnos junto a las barcazas del canal Saint Martin.





10 motivos para perder unas elecciones

28 09 2009

El SPD ha sido el gran perdedor de las Elecciones Federales celebradas en Alemania. No soy un experto en la política de ese país, pero más allá de las singularidades propias de cada territorio, hay algunas cosas que son comunes a todos, y creo que puedo enumerar al menos diez motivos que explican el mal resultado obtenido por los socialdemócratas alemanes:

1.- En un gobierno de coalición el rédito electoral lo obtiene el partido que ostenta la Presidencia (salvo muy contadas excepciones).

2.- Un gobierno de coalición entre dos grandes partidos enfrentados ideológicamente les debilita por los extremos y fortalece a los partidos pequeños. El SPD ha fracasado, pero no olvidemos que la CDU/CSU ha tenido uno de los peores resultados de su historia.

3.- No hay peor escenario electoral que ser un candidato incumbent y challenger al mismo tiempo. Alguien que está gobernando no puede presentarse como el cambio, y el ‘efecto presidente’ te impide rentabilizar la gestión.

4.- El candidato del SPD ha confiado más en el programa que en los valores. La gente no vota sólo por el interés personal o de manera racional, sino que lo hace sobre todo por otras motivaciones más emocionales, de identidad, de valores, de su experiencia personal…

5.- El candidato del SPD ha renunciado, en favor del centro derecha, a algunos iconos colectivos que son importantes para los alemanes.

6.- Merkel ha hecho la política socialdemócrata que necesitaba Alemania en estos tiempos de crisis, dejando sin espacio al SPD, que ha perdido votos por la izquierda.

7.- La lealtad del SPD al acuerdo de coalición con la CDU/CSU le ha impedido desarrollar un proyecto propio, bien definido, con el que pudieran identificarse sus potenciales votantes.

8.- Por mucho que pretendamos negarlo, la socialdemocracia europea está en crisis (sólo gobierna en España, Portugal y Grecia). No están en crisis sus valores, que son los mayoritarios en la sociedad, tampoco sus políticas, puestas en práctica por todos los gobiernos (tanto de derechas como de izquierdas), están en crisis sus palabras. La socialdemocracia europea está perdiendo la batalla de las palabras en favor de los partidos conservadores, y perder la batalla de las palabras es la antesala de la derrota en las urnas. El SPD no es una excepción a este panorama general, y no ha sabido enmarcar de manera adecuada su propuesta, perdiendo la iniciativa en favor de la CDU/CSU y de La Izquierda y Los Verdes.

9.- Uno de los grandes errores estratégicos de los partidos de izquierda es girar a la derecha, en determinadas ocasiones, con el objetivo de obtener el apoyo de los votantes de centro. Girando a la derecha se refuerzan los valores conservadores y se pierde espacio por la izquierda (al alejarse de la base principal de votantes).

10.- No comparto la opinión de que el éxito de Ángela Merkel es el de una dirigente que no hace del ejercicio del poder una exhibición permanente (al estilo de otros líderes europeos). Lo hace pero a su manera. La cultura política (que es una de las variables explicativas del voto) alemana no aceptaría un liderazgo estilo Sarkozy o Berlusconi.





Un curioso experimento

17 09 2009

Quien me conoce un poco sabe que soy un frikie de la Comunicación Política. Lo soy desde hace tiempo (devoro todo lo que llega a mis manos: vídeos, libros, artículos, discursos…), pero la enfermedad ha ido a más desde hace un año, cuando empecé el Máster de Comunicación Política y Electoral de la UAB. Quizá necesitaba un poco de organización y disciplina en mi aprendizaje y el Máster me lo ha dado. En las oportunidades (pocas, por ahora) que he tenido de poner en práctica lo que sé, no ha ido del todo mal, así que estoy más que convencido de que ese, y no otro, debe ser mi espacio a nivel profesional.

Hace unos días, Miguel Rubio, Community Manager (responsabilidad interesante y novedosa, de la que vamos a oír hablar bastante en los próximos tiempos) de MAS Consulting, una de las consultoras de Comunicación Política más prestigiosas de este país, me lanzaba el reto de analizar los spots de los partidos políticos alemanes para las Elecciones Federales del 27 de septiembre, que yo acepté encantado y agradeciéndole su interés y amabilidad.

Lo curioso del experimento es que yo, a pesar de tener una hermana que es Filóloga alemana y vive desde hace más de un lustro en ese gran país, no conozco más allá de veinte palabras sueltas del idioma de Goethe, por lo que se trataba de aislar un elemento del spot (el habla, el texto, el mensaje escrito y hablado, en definitiva) y ver qué nos decían, que nos transmitían, cada uno de los partidos en sus spots.

El resultado está en el interesante blog de MAS Consulting y os lo enlazo aquí por si queréis echar un vistazo, y de paso participar también en el experimento. Lo que hemos hecho no es muy distinto de algo muy común en política: muchas veces los ciudadanos ven a nuestros responsables políticos pero no les escuchan (no me refiero a que no les interese, que también, sino por ejemplo a una televisión con el sonido apagado en un bar), y las sensaciones (positivas o negativas) las obtienen sólo de las imágenes, de la comunicación no verbal, etc… Por eso, entre otras cosas, es tan importante no salir con cara de enfado en una rueda de prensa (en la que no hay motivos para el enfado, claro), pero esa es otra historia mucho más larga…





Principios y números imaginarios

8 09 2009

   Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros. Groucho Marx

No es una novedad, pero estos días me estoy acordando mucho de esta idea marxista (de Groucho, no de Carlos) por la cuál una persona puede ir adecuando sus principios, convicciones o creencias en función de lo que más le conviene, de lo que otros le piden/exigen, de lo que se lleva o simplemente de lo que interesa más en cada momento. No puedo con ello. Lo siento. No puedo. Tendré millones de defectos (ahora mismo seguro que, igual que a mí, se os están ocurriendo cientos de ellos) pero ése no lo tengo ni lo tendré nunca, porque perdería mi nombre y mi apellido, dejaría de ser quien soy, moriría…

Mi compromiso político me ha enseñado muchas cosas buenas, muchísimas, pero también bastantes malas, nefastas. Una de ellas contemplar con una mezcla de estupor y cansancio que mucha gente (demasiada) no tiene ningún pudor en seguir el ideario de Groucho Marx, en cambiar sus principios con el comienzo de cada nueva semana, o cada vez que amanece, o en mitad de una conversación. Todo sea por permanecer, por sobrevivir (yo creo que eso es lo más parecido a la muerte, pero allá cada uno). Hay camaleones que no mutan tanto.

Una interesante labor de investigación me ha llevado a descubrir que mi vida es una sucesión de números imaginarios (que son los que no tienen solución real), y eso me permite saber en qué fase estoy y cuál viene después (los valores de sus potencias se repiten cada cuatro). No es poco, porque así puedo tener cierto control sobre mi vida y la capacidad de anticiparme a algunas situaciones que antes no era capaz de dominar. Tras el descubrimiento me siento liberado, tranquilo, feliz (más si cabe), porque he comprendido de golpe buena parte de las cosas (buenas y malas) que me han ocurrido estos últimos años, y además puedo encarar el futuro inmediato con bastantes dudas, pero también con muchas certezas.

Suenan los fuegos artificiales en Santoña justo en el momento en que termino de escribir este pequeño texto. Fuegos artificiales que me recuerdan que ya es día 9 y soy un año más viejo, aunque no está tan mal esto de cumplir años ahora que sé que mi vida no tiene solución real. Encima de la mesa tengo un libro de Enrique Vila-Matas, otro de Julio Cortázar y algunos cd´s de Antony and the Johnsons y Bob Dylan: «How many roads must a man walk down before you call him a man?»





Si vuelvo a verte

3 09 2009

Si vuelvo a verte —espero que no—, me gustaría que tuvieses los pezones duros y el vientre lleno de cosquillas, que fueras como una Fanta de naranja de las de antes: con burbujas. Si vuelvo a verte —espero que no, te repito—, querría que hubieran desaparecido de tu rostro todos los dolores premenstruales acumulados, que volaras como un mosquito en la noche: haciendo mucho ruido. Si vuelvo a verte —espero que no, ya te lo he dicho antes—, apostaría mi vida a que no querrías reconocerme, tal y como hiciste aquella mañana en S, tranquila, no pienso dejarte más notas encima del fogón de la cocina, quizá debiste expulsarme de tus huesos a la manera de los panaderos: con la boca. Si vuelvo a verte —espero que no, ¿te ha quedado claro?—, preferiría que vinieses acompañada de tu hermana, ella era la guapa y yo no me di cuenta, la necedad es contagiosa, amiga, aunque a mí nunca se me hubiera ocurrido decirte adiós a través del hilo telefónico, ya sabes que me hubiera encantado hacerlo igual que muere un ahorcado: empalmado.