Soy un balón de rugby

13 06 2010

Nunca supe qué era la vida, ni nunca lo supo nadie. Cuando ya no esté en este mundo, no te acuerdes de mí. Acuérdate de que tienes el sol sobre tu cabeza y acuérdate de que los seres humanos no son gran cosa.

A un poeta futuro, Manuel Vilas.

Yo lo único que sé escribir es poesía de mierda, y por eso escribo y escribo cuando quiero que mi habitación huela a desechos. No me interesan las flores, me dan alergia, habría que acabar de una vez con todas las malditas flores: se terminan pudriendo igual que la mierda y encima beben de nuestro agua. Ya lo he decidido: no quiero conducir un escarabajo por tu vientre. El asfalto mojado es el mayor peligro al que nunca me he enfrentado y hace tiempo que gasté mis neumáticos de lluvia. Sé que es una excusa absurda para no dormir entre tus sucias piernas, pero no se me ocurre otra; antes que los neumáticos agoté las pocas ideas que me quedaban, y ahora lo único que sé es escribir poesía de mierda. Así huele todo, así sabe todo; así hueles y sabes tú. He pensado que soy un balón de rugby y que soy un tipo respetado en Francia. Menos que el magret de canard pero respetado. Soy un balón de rugby nervioso porque hoy es la víspera del trascendental partido entre el Toulouse y el Carcassonne. ¿Tú qué vas a entender? Ni un minuto antes del Fin del Mundo lo entenderías, y además ya no quiero explicártelo. No tengo tiempo, debo jugar un partido importantísimo. Soy un balón de rugby. Soy el mejor balón de rugby de la historia. Los periodistas deportivos lo saben. La afición lo sabe. Y tú no te das por enterada. Te haces la loca, como si no fueras aficionada a ese maravilloso deporte. Es despreciable lo que haces. Es despreciable, porque bastaría con un pequeño reconocimiento. Estoy a punto de vomitar. No; no estoy a punto; estoy vomitando. Estoy vomitando, por culpa de los nervios, el magret de canard de dieciocho euros que he comido este mediodía. Si alguien quiere comprobar cómo vomita un balón de rugby que venga rápidamente a mi habitación. No tiene pérdida: es la única de toda la residencia que huele a mierda. Y tú, sí: tú, mejor ni te acerques.

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2 responses

14 06 2010
micromios

Leopoldo María Panero que hizo de lo escátologico casi un arte poético, dijo que las plumas de una hermosa ave eran producto de que comía carroña.
Salut
PD: El maigret a 18€ es todo un lujo de vómito.

13 05 2011
atticus

Acabo de confirmar la idea que tengo en mente desde que te sigo.Eres un BULÍMICO de la literatura.Devoras con ansia libro tras libro para luego terminar vomitándolos a modo de pequeños relatos,pedacitos de tu vida que me ponen los pelos de punta.Me encantan y a la vez me entristecen.

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