Good bye, year!

31 12 2008

El año que se va podría quedarse unos días más y no pasaría nada. ¿Cuál es la diferencia entre vivir en el 2008 o hacerlo en el 2009? ¿Qué cambia? ¿Por qué pasamos las hojas del calendario? El tiempo es la gran tiranía de la postmodernidad. Todo es efímero, líquido, voluble… Y casi ni nos damos cuenta. ¿Pasamos nosotros por el tiempo o el tiempo pasa por nosotros?

Los enemigos del tiempo estamos de enhorabuena. El último minuto de este año tiene un segundo más: sesenta y uno. Como la tierra cada vez va más despacio (está cansada, terriblemente cansada…), tenemos que añadir ese segundo para corregir el desfase entre los relojes atómicos y el tiempo astronómico. Estoy pensando a qué voy a dedicar ese segundo extra… ¡Hay tantas cosas que se pueden hacer en un segundo extra!

No puedo dejar de decir
que hay idiomas perfectos por descubrir
y que son olvidados frecuentemente
en el tedio del tiempo.
Y que hay que buscarlos,
porque los barcos y las piedras
tienen abecedarios mejores
para demostrar que son bellos sencillamente,
sin palabras o esquemas.

Dedicaré el 2009 a la búsqueda de esos idiomas perfectos por descubrir de los que habla Silvio Rodríguez, y lo haré en vuestra también perfecta compañía.

Besos, abrazos y feliz 2009!





Crujidos sobre la bahía

23 12 2008

Hay ratos de balcón que valen una vida. Imágenes que te reconcilian con el mundo en poco más de dos segundos. Hace frío pero es de ese tipo de frío que reconforta. Las manos heladas y el sol en la cara: delicioso contraste. El mar siempre presente. El mar recortado y el mar infinito. Carreteras que llevan a destinos encendidos por una luz casi divina, donde no hay nada que estropee nada.

“Y si no encuentras fuerzas para salir de aquí,
yo las sacaré de donde sea y seguiré sin ti”.
Me dijiste algo así con voz grave y resignada,
me grabé tus palabras y me vestí listo para comenzar.

Te escucho una y otra vez. Con los ojos cerrados y abiertos. Te escucho siempre. Y si tengo el mar justo enfrente tus palabras me llegan intermitentes y con una ligera distorsión que casi parecen cacofonías. El mono me detiene y ahora estoy casi congelado, aunque a ratos me vuelvo tibio. La tibieza me asusta más que el dolor de las cuestas que no soy capaz de subir.

Día 1, en pie, no he de pensar,
ya es día 2, alprazolam,
comienzo a hablar y no me hago entender,
y llega el día tres, lo vuelvo a estropear.

Si nunca has hablado a las nubes no serás capaz de entender mis motivos. Y te puedo decir que son bastante sencillos: mar, frío, sol, temblores, imágenes que se repiten y que cada vez pasan más despacio, como queriendo detener el tiempo, palabras dichas con un registro equivocado y alguna que otra pregunta que nunca debería haber salido de mis labios.

No preguntes ni por qué ni por qué no,
sólo yo sé el motivo y no es bonito.
Me mudaré a otro sitio, me iré de esta ciudad,
pero ahora es de mí mismo de donde me quiero escapar.

«Que es jodido ya lo sé, pero no es dramático, esto no es tan trágico, esto no es un drama, no, te diré mil cosas por las que llorar…»





Verano prematuro

15 12 2008

Me encanta el verano y más cuando es prematuro. Cuando llega sin avisar, como gritando enhorabuena, solícito… Me encanta el verano. Hoy he abierto las ventanas muy temprano, porque no quería perder ni un sólo rayo de sol. Y escucho su risa. Y sale más el sol. Y escribo. Y duermo. Y escribo. Y duermo. Me encanta el verano porque tardo menos en vestirme y salir a la calle.

La gente que pasea a mi lado no se da cuenta de nada. A veces, para reclamar su atención, les grito al oído y aún así permanecen impasibles. Casi lo prefiero. No quiero que nadie me tome por loco. No quiero que nadie más me tome por loco. Me encanta el verano, dulce, con sabor a leche condensada a punto de agriarse, que es cuando mejor sabe, porque te das cuenta que has estado a punto de perderla.

Voy de bar en bar reclamando mi sitio en una mesa apartada, casi sin luz. Voy de bar en bar y retorno ¿con voluntad de quedarme? a lugares que creí cerrados para siempre. Y lo hago porque estoy convencido de que no todo está perdido, aunque a ratos parezca que hasta el sonido de los pájaros por la mañana es fruto de la tecnología. Me encanta el verano porque el sonido de los pájaros permanece en la retina de los mediodías a solas.

No sé si debería decirlo, pero me encanta el verano. Y me sumo entusiasmado y locuaz al movimiento que pide su canonización inmediata. Trato de defender que el pensamiento no puede tomar asiento. Aprenderé a cocinar arroz de todas las maneras posibles, porque esa es la mejor garantía de la felicidad. He escrito en un muro cerca de mi barrio que ya no tengo miedo a la lluvia, aunque a ratos pretenda agujerear el camino que piso. No tengo fe en nada, pero bienvenido sea el verano, aún más si es prematuro.





Uno de esos días en que era mejor no haberse levantado

12 12 2008

Hay días que según nacen, bien temprano, ya sabes que lo mejor hubiera sido saltarse el calendario. Es una sensación extraña que te asalta en el momento de exprimir toda la vitamina C de las naranjas. Hoy es uno de esos días. Tengo buen instinto y no necesito ver pasar muchas horas para saber que este viernes de diciembre no va a pasar nada bueno. Y no creo que me equivoque. No suelo hacerlo. Supongo que me jode que haya salido el sol. No entiendo por qué tiene que aparecer precisamente hoy para darle brillo a este potingue asqueroso.

No voy a intentar cambiar nada hoy. Esfuerzo baldío, roto, innecesario. No voy a gritar ningún lema de antes de ayer, porque los he olvidado todos convenientemente. Resucitaré al segundo día y entonces, sólo entonces, recordaré estas palabras con una sonrisa lastimera en la boca. Y en voz baja te preguntaré si es verdad que una noche mis pies estaban demasiado fríos. Y brindaré por ti y por la gente del barrio, que pasean sin darse cuenta de que siempre llegan tarde a todo, incluso a ellos mismos.

Tuerzo la boca y aprieto los labios en señal de recogimiento intelectual. Enciendo la radio y pruebo a sintonizar alguna frecuencia en la que suene Canción de palacio # 7, pero como me imaginaba ninguna emisora se atreve a contar las cosas que pasan en mi vida, en la de todos. No le interesan a nadie. He decidido que ni siquiera a mí. Abro el mueble donde está toda la música, busco un cd concreto, lo pongo en el aparato reproductor y me sirvo una copa con muchos hielos para reducir la terrible inflamación. Dejo que suene y declaro solemnemente que es lo único que quiero escuchar hoy. Lo único, ¿vale?

Con todas estas páginas he construido mi mansión en una zona alta de la ciudad, soleada y residencial.
Me llegó a ofrecer —y era una ganga
mano de obra infantil cierta gran multinacional.
Claro, yo la rechacé.
No saben la de cosas que se escuchan cuando tus paredes son todas de papel.
Anoche oí a dos tipos planear una guerra nuclear mientras me hacía un té.

Y a veces oigo a las ratas
que roen la pared.
Les doy papel de estraza
del que uso yo para sacar la tinta de la piel.

Y vivo así en mi palacio de papel.
Se está bien aquí, se está bien.
La mujer del tiempo anuncia un vendaval,
pero no me iré; resistiré.

Y se oyen voces que hablan de deshaucio y sé que quieren derribar mi humilde mansión.
Al parecer pretende abrir aquí una nueva boutique un tal Louis Vuitton.
Puede que lo hable con él…
O puede que me atrinchere aquí, y como cualquier animal ya sabré lo que hay que hacer.
O entienda que si no pierdo la fe es porque jamás llegué a tener una que perder.

Pero en veintiocho años,
vean que la reconstruí
con estas sucias manos
un millar de veces y sigo viviendo así,

como un rey en mi palacio de papel.
Se está bien aquí, se está bien.
La mujer del tiempo anuncia un huracán,
pero no me iré; resistiré.

Y si hay un fuego aprenderé a arder.
Y si empiezo a arder aprenderé a apagarme.

Y vivo así en mi palacio de papel…

(Tengo una razón y volveré a ACTUAR.)
(No hay IMPUNIDAD pero voy a actuar.)

Nacho Vegas





Será la lluvia que no cesa

11 12 2008

Será la lluvia que no cesa, pero ando algo ausente de este blog en los últimos días. Y no es que no tenga nada que contar. No es que no haya temas de actualidad de los que opinar. Tampoco que no sucedan hechos más o menos interesantes de los que dar cuenta, a mi manera, en este rincón de palabras. Igual es culpa de Nacho Vegas que me tiene absorbido con esa maravilla de Manifiesto Desastre. Puede que sea el Master que está cumpliendo con creces todas mis expectativas y me tiene entregado a la loable causa (teórica) del marketing político. Quizá sea que tengo la cabeza llena de pájaros, o de pajarracos, que con sus pío pío no me dejan concentrarme en lo importante.

Será la lluvia que no cesa, pero no he terminado de entender muy bien lo de las jornadas de la CEOE sobre cómo afrontar la crisis económica. Igual es que los diferentes medios de comunicación (la mayoría de manera absolutamente pornográfica) han pretendido manipular las opiniones de los expertos para dar cobertura a sus particulares causas. Ha habido varias jornadas: tantas como medios de comunicación; tantas como partidos políticos; incluso tantas como empresarios. En realidad, no hemos resuelto nada. Si los empresarios de esta región piensan que vamos a salir de la crisis a golpe de jornada estamos jodidos. Me quedo con uno de los tarjetones que repartían. Por el anverso salía la imagen de la jornada, con el logo de la CEOE y el título ¿CÓMO AFRONTAR LA CRISIS ECONóMICA?. En el reverso encontrábamos la solución planteada por la CEOE, por cortesía de Quality Catering:

Menú:
Terrina de foie con puré de pera y pan de brioche tostado con pasas
Crep de bogavante en su salsa
Taco de carrillera de ternera glaseada a baja temperatura, con reducción de hongos y trufa sobre puré cremoso de patata y parmesano con oliva virgen
Tocinillo sobre ensalada  de frutas de temporada con tallarines de mango, sobre  puré cremoso de patata y parmesano con oliva virgen
Bodega:
Blanco Verdejo Palacio de Menade
Tinto Rioja Vega Reserva 2004
Cava Marqués de Monastrel brut
Agua de solares
Café de Costa Rica
Puro Partagaz Número 4

Ya sé que lo que estoy haciendo es demagogia, pero la imagen de la plana mayor de Caja Cantabria, Banco de Santander, CEOE, etc… fumándose un puro y brindando con cava por la crisis me resultó bastante lamentable. En otra época, seguramente hubiera prendido fuego a la carpa y mucha gente me lo habría agradecido. ¡Qué tiempos aquellos!