Stder-Bxls

5 05 2010

1. Esquizofrenia
Hay días en los que no encuentro consuelo en un afán distinto a la comprensión del Zeitgeist. Otros, sin embargo, no podría existir sin la certeza del olor de tu coño.

2. Duda
¿Qué es más patético? ¿Morir en el baño de un Boeing 737 o sentado en el escritorio con los pantalones en los tobillos?

3. Razón
―¿Me das la razón?
―Toma
Me puse a leer con fruición.

4. Idiotismo
Sé qué tipo de escritor quiero ser: el B. El A no me interesa. Detesto el A. ¡Muera el A!

5. Avalancha
Avenida de la Luz. Apagada. Avalancha. Gente con el rostro en llamas. Mi viejo sueño. Mi único sueño. Ser uno de ellos. No soportar el calor. Arder sin motivo.

6. Material
Yo.
Tú.
Unos pechos operados.
La libertad no es esto.
La libertad soy yo.
Yo.

7. Oxígeno.
Hay un momento en que el oxígeno pierde sus propiedades y su nombre. Se llama avería en los dos motores, y entonces ocurre: morimos todos.

8. Delirio.
Ella: ¡No me grites delante de tanta gente!
Él bebe y grita.
Ella: ¡Ni se te ocurra!
Él grita y bebe.
Ella: ¡Que no me grites!
Él bebe.

9. Pérdida
Devoción y pérdida. Sinónimos. Pérdida y devoción. El paso del tiempo envejece todo menos el pasado, que se torna actual. Y nadie lo sabe.

10. Traición
Ni una lágrima y ella no para de llorar. Traición.
Nunca me has respetado y hoy, en este bar en el que la cerveza es parte del mobiliario, no iba a ser de otra manera. Ni una lágrima y yo con la garganta y el alma rotas. ¡Puto! Traición.
Yo espero, como un buitre que huele la muerte, a que se resuelva la escena.

Extra 1: Vino
Syrah. Vin de Pays de Cotes Catalanes del 2005, 30 euros.

Extra 2: Ella
Come y parece que no lo hubiera hecho en los últimos ocho días. Sin respirar. Sorbiendo los mocos. Con el flequillo cubriendo sus ojos verdes. Zurda. Sudadera del mismo color que sus ojos. Vino blanco. Waterzooi au poulet. Sorbiendo y engulliendo. El movimiento acompasado de tenedor y cuchillo es hipnotizador. La maravilla que me esperaba era ésta. Bruxelles nuit. Bruxelles bohème. Bruxelles, je t´aime.

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Un poco figura

27 10 2009

Si mi padre me viera ahora, creería que soy un poco figura: diputado regional, director general, responsable de comunicación del PCTCAN, asistente de eurodiputado… Demasiadas cosas en sólo seis años, pensaría. Yo también lo creo, y a ratos me da un poco de vértigo, pero la vida fluye si la dejas fluir: casi siempre funciona. Me hubiera gustado llamarle hoy y decirle: «Papá, estoy en Bruselas, y voy a conquistar Europa. Tengo cinco años (al menos) para hacer algo serio, y que le pongan mi nombre —tu nombre— al próximo tratado de la Unión Europea.»

Lautaro, nuestra familiariedad

Llegará el día en que no hagamos
tantas cosas como ahora hacemos juntos
Dormir abrazados
Cagar el uno al lado del otro sin vergüenza alguna
Jugar con la comida a lo largo del pasillo
de nuestra casa en la calle Aurora
Este pasillo débilmente iluminado
que sin duda conduce al infinito.

Roberto Bolaño, CUATRO POEMAS PARA LAUTARO BOLAÑO





Bruselas día uno

12 10 2009

No tengo muy claro si hoy es día uno o si es un día diez, el caso es que es mi primer día en la capital de Europa en esta nueva etapa. Tengo que contarle a María Ángeles que me ha dado por seguir los pasos de su José Félix, seguramente porque es de los pocos a los que podría seguir los pasos y dormir tranquilo, y porque echo mucho de menos sus historias y su pasión a la hora de defender las cosas en las que creía.

Es fiesta nacional en España. Escucho dentro de mi cabeza los acordes de la canción de George Brassens y reconozco que me gusta más que la versión de Loquillo, aunque José María sepa expresar perfectamente lo que siento. La paradoja es grande: vivo el día de exaltación nacional en el corazón de Europa, en el lugar en el que, se supone, los sentimientos nacionales dejan paso a una identidad común europea. Para ello, lo más importante no es el Tratado de Lisboa (a ver si dejan de joder los checos), sino tener una selección de fútbol europea en la que jueguen juntos Cristiano Ronaldo, Xavi, Gerrard, Ibrahimovic y Totti. Nada une tanto como el fútbol: que se lo pregunten a los españoles… Se me ocurre que mi jefe se podría hacer famoso utilizando el minutazo de Estrasburgo para pedir formalmente la creación de una selección europea de fútbol. Aunque también se me ocurre que mi jefe me paga para que le proponga cosas bastante menos infumables.

Hace frío en Bruselas. La recordaba así, tan fría y lluviosa (ahora no llueve). La última que estuve, también por trabajo, hacía el mismo frío y la misma lluvia (ahora no llueve). La última vez que estuve recuerdo que acabé en un bar en el que la tradición obligaba a bailar encima de las mesas; no, eso no formaba parte del trabajo, pero en Bruselas también hay hueco para divertirse un poco.

Me gusta comer solo. Me gusta mucho comer solo. Me da tiempo a todo: saborear la comida, mirar a la gente, a los camareros, escuchar palabras sueltas y alguna frase completa e incluso escribir; me gusta comer solo y justo ahora me imagino sentado en un restaurante enfrente de la Gare du Nord de París. Se podría llamar Terminus Nord y supongo que sería un restaurante precioso, a la manera en que son así los restaurantes parisinos, con su sobriedad de anticuario, con su servicio de excelencia, con su vino, que ahora es lo que más me importa: el vino, el vino rojo de esta Francia que, como París, no se acaba nunca.

Yo no soy Oliveira ni tú eres la Maga, pero a ratos, sólo a ratos, pienso que me hubiera gustado que lo fuéramos, que lo hubiéramos sido, y asomarme viniendo por la Rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y oliva que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya tu silueta delgada se inscribía en el Port des Arts, nos íbamos por allí a la caza de sombras, a comer papas fritas al Fauborg St. Denis, a besarnos junto a las barcazas del canal Saint Martin.