What do you do when the entire world is looking at you?

16 07 2008

Ronaldinho se va al AC Milán. Era lo mejor para todos. Las dos últimas temporadas han sido para olvidar (han coincidido con el bajón general del equipo y la entidad). Al Barça le vienen estupendamente los millones de su traspaso, en el modelo de Guardiola no encajan jugadores del mínimo esfuerzo y Dinho tiene la oportunidad de decir su última palabra (si es que quiere) en los competitivos campos italianos. Le va a costar. No creo que vuelva a ser nunca ni la sombra de lo que fue. Los culés, y los aficionados al fútbol en general, siempre recordaremos los grandes momentos que nos dio en su plenitud futbolística, en aquel tiempo en el que fue, sin ninguna discusión, el mejor jugador del mundo; esos maravillosos años en los que el heredero de Pelé se convirtió en dios; temporadas mágicas en las que valía la pena ver un partido sólo por esperar una genialidad de las suyas. El rey del jogo bonito, las chilenas, las gambetas, los goles de falta por la escuadra, esas interminables carreras con el balón pegado al pie y los estratosféricos pases mirando para otro lado…

La contestación a la pregunta que sirve de título al post está aquí.

Que tinguis sort i gràcies per tot amic!





La hora (20:45) del talento

29 06 2008

Para los de la Generación X, JASP, naranjito, etc…, ver a la selección de fútbol jugar la final de un campeonato importante es algo completamente novedoso. La pifia de Arconada —del que yo tenía la equipación completa— en la Eurocopa de 1984 está ya tan borrosa que casi parece que no existió nunca. El fervor por los resultados y la clasificación para la final han desplazado a un plano secundario lo verdaderamente importante: estos chicos juegan como los ángeles. La segunda parte del encuentro contra Rusia fue puro beluga. Lo que ha cambiado, con respecto a épocas recientes de repetidos fracasos, es que cada uno de los jugadores se siente importante en su club. Son titulares indiscutibles y referentes de sus equipos, y eso les ha convertido en líderes, y de ahí a ser ganadores hay un paso muy pequeño.

En todos los ámbitos de la vida es necesario el talento —capacidad por compromiso, que diría mi amigo Juan Carlos—. En el grupo de Luis lo hay a raudales. El debate previo a la Eurocopa, que provocó el hastío de los aficionados, entre los partidarios de las viejas glorias —con la cansina referencia al capitán madridista—, por una parte, y los que defendían a los jóvenes valores —el colectivo que se estaba construyendo poco a poco— por otra, encerraba los miedos de siempre al relevo generacional, al cambio. Todas las organizaciones siguen los mismos patrones de comportamiento. Y el fútbol no iba a ser diferente.

Y resulta que estamos en la final, con un discurso futbolístico bien definido, en el que el cuidado de la pelota, la entrega colectiva y el buen gusto son las grandes apuestas. Nos hemos ganado un lugar en el Olimpo del balompié, sin renunciar en ningún momento a nuestros valores; defendiendo con firmeza y convicción el toque y el pase corto, en un tiempo en el que, desgraciadamente, a la mayoría de los equipos les repele el balón. No sé si ganaremos, espero que sí, confío en que lo haremos —España es muy superior a Alemania—; pero si no fuera así, siempre podremos decir que en aquel verano del 2008 un grupo de jóvenes con mucho talento y las ideas muy claras, con el apoyo de la inmensa mayoría de la gente, nos auparon al lugar en el que nos merecíamos estar.





Estoy nervioso

29 04 2008

Casi no he tenido tiempo de darme cuenta, porque ayer y hoy han sido dos días de bastante ajetreo, pero tengo que reconocer que estoy nervioso. Mi nerviosismo no es debido a lo que supondrá para mi factura de móvil el fichaje de Zaplana por Telefónica, sino que está provocado por la semifinal de la Copa de Europa que juega el Barça contra el Manchester esta noche. Esta temporada, lo conté en un post hace tiempo, he visto más partidos que nunca. También es verdad que he tenido más tiempo libre; pero en esa renovada afición ha tenido que ver, sobre todas las cosas, un chaval de diecisiete años que se llama Bojan, y también un poco que los culés, hay que reconocerlo, somos bastante masocas. Y en esas, va el Barça y se planta en la semifinal de la Copa de Europa, a sólo un gol (quizá dos, depende de lo fino que esté Cristiano Ronaldo) de jugar la final de Moscú. Lo veré, como siempre, en la Celtic’s tavern, donde me han tratado muy bien esta temporada y ya me conocen como ‘el sufridor de la pinta de Murphys’. No me disgusta el apodo. Igual hasta me han dado una idea para un relato. Os adelanto el final: En minuto noventa, Bojan Krkic marca de chilena, a pase de Henry, el empate a uno para el Barça, y nos vamos a Moscú. Es lo que tiene escribir, que puedes construir la realidad que más te guste. Mientras tanto, voy a buscar en el armario a ver si tengo algo de ropa de abrigo…





Culpable de la libertad

1 03 2008

Esta mañana he leído, en la sección de deportes de El País, tres columnas que hablaban del lateral izquierdo del Barça, Eric Abidal. Un francés con hechuras de atleta y raíces paternas en Martinica. Cuenta cómo fue su infancia muy difícil en los barrios pobres de una ciudad obrera al sur de Lyon. Explica que cuando era niño, por ser negro le impidieron entrar al Grand Café des Negociants, un histórico local de comidas fundado en 1864, que ahora es de su propiedad, y en donde ya puede entrar todo el mundo: hasta los que, en su día, le dieron una patada en el centro de su dignidad personal. Seguramente, aquel día en que le prohibieron la entrada por negro, pensó que volvería, años más tarde, para comprarlo y hacer justicia. Bonita historia, aunque la justicia debería ser de otra manera: pública, universal y gratuita y ágil claro. Dice el correoso jugador del equipo culé que la diferencia entre España y Francia es que aquí “te puedes sentar en un banco a charlar y no viene la policía a identificarte; este país es más libre”. Seguro que si Mariano lo lee, pensará que sabe quién es el culpable de que eso suceda. Ya me imagino el clímax de su intervención en el debate del próximo lunes: “Es usted el culpable de la libertad en este país, señor Zapatero”.