Notas lisboetas

8 01 2009

Desde la habitación del Hotel, que está muy cerca de Rossio, a un minuto de Rossio, se puede contemplar el Castillo de San Jorge, la habitación está muy bien, amplia, limpia y con un mini bar bien equipado. He salido a buscar un sitio donde comer y lo he encontrado en la Baixa, he pedido sopa alentejana y omelette a las finas hierbas, durante un instante de lucidez he podido ver a Pereira sentado unas mesas a mi derecha comiendo exactamente lo mismo que yo y leyendo un libro que no he acertado a saber cuál era, lástima.

Pessoa impasible, viendo pasar el mundo —que no pasa por él—, con la mirada altiva, como convencido de lo que está haciendo, recurriendo al dolor cuando toca, sin huir, yo puedo asegurar que Fernando Pessoa existe y que piensa que vivir no es necesario, lo necesario es crear, y yo pienso lo mismo, porque vivir es algo secundario.

Chiado revive tras el incendio, ha recobrado todo su esplendor, se ha superado a sí mismo, el café está rico, rico y caliente, la gente pasea, se para, pasea y se para, no hay muchas chicas guapas pero si aparecen, Chiado resplandece, como lo hace Lisboa en esos días que el sol parte en dos el Tajo, el Tejo como dicen aquí y dicen bien.

Me gustan los gls que pueblan Barrio Alto, me puedo sentir parte de ellos, me gustan los gls que pueblan Barrio Alto, le dan un toque de distinción y de libertad a Lisboa que es difícil ver en la gran mayoría de las ciudades de nuestra mierda de país tercermundista, me gustan los gls que pueblan Barrio Alto, porque siempre te saludan con una sonrisa en el alma, y en las buenas ocasiones, cuando ellos deciden, también te sonríen con los labios, con la boca, con esas bocas pequeñas que sólo se hacen grandes para comerse a besos y gritar palabras como Libertad o Dignidad, me gustan los gls que pueblan Barrio Alto, porque sin ellos Barrio Alto tendría de alto sólo su topografía y sería un barrio normal, como otros, o peor, estaría ya en ruinas, porque a ningún especulador le interesa el alma de las ciudades, me gustan los gls que pueblan Barrio Alto, porque siempre aciertan cuando les preguntas por un sitio concreto, porque se los conocen todos, porque los viven y los mueren, porque son de la misma calle, son de allí dentro, del bendito corazón de Barrio Alto y ahora no se van a ir nunca, y mejor, porque el día que se vayan Barrio Alto volverá a su mediocridad, retornará a un pasado pintado de gris, pintado de gris, gris como alguna gente que pasea por Barrio Alto y no saluda con esa sonrisa en el alma que es la más perfecta de las sonrisas, porque no se puede falsificar, no tiene copia, no tiene doble, es tan natural como la muerte.





Todos os sonhos do mundo

21 11 2008

Lisboa por fin. Lisboa en unos días. Los cuento en todos los calendarios y me parecen demasiados, pero son pocos. Lisboa en enero. El mejor regalo. Lisboa a tiempo. He estado allí tantas veces y ninguna, que no sé qué Lisboa me encontraré esta vez. Não sou nada. Nunca serei nada. Não posso querer ser nada. À parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo. Pasear por las calles de Lisboa de la mano de María do Carmo es uno de esos sueños.

Me sentaré en A Brasileira a ver pasar las horas, justo en esa silla vacía que hay junto a Pessoa, sin más refugio que unas notas desordenadas y un café tras otro esperando que el frío no apague mis huesos. Me sentaré en A Brasileira, justo en esa silla vacía que hay junto a Pessoa, con el encargo sublime de decir en voz alta mil doscientos cincuenta y cuatro de sus poemas. Fica só, sem mim, que esqueci porque durmo, Lisboa com suas casas. De várias cores.

He pasado la noche sentado en el tranvía 28, leyendo a media voz para no dormirme, porque me parecía el mejor ritual para recordar a María do Carmo. Esta mañana, ella ha suspirado al verme convertido en uno de los heterónimos, se ha removido algún miedo en su estómago, pero ha sabido detenerlo y, mirándose al espejo, ha dibujado con pestañas de colores un juego nuevo. Noite absoluta, sossego absoluto, lá fora. Paz em toda a Natureza. A Humanidade repousa e esquece as suas amarguras.

Lisboa por fin. Bairro Alto. Alfama. Baixa y Chiado. Belém. Pessoa. Pereira, tal vez, sostiene. Antonio Tabucchi y su Requiem: «Hijo, me dijo la vieja, escucha, así no puedes continuar, tú no puedes vivir en dos lados, el lado de la realidad y el lado del sueño, eso provoca alucinaciones, eres como un sonámbulo que atraviesa un paisaje con los brazos extendidos y todo aquello que tocas pasa a formar parte de tu sueño.»





Un par de recomendaciones y una buena noticia (para mí)

10 06 2008

Empiezo por las recomendaciones. De libros. Las dos que voy a hacer son de segunda mano. El viernes pasado, Paz Gil nos habló de Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson. 664 páginas sin ningún desperdicio. De esos libros que no puedes dejar de leer ni un minuto. No soy amigo de los volúmenes muy extensos, salvo si se llaman David Copperfield o Los Miserables, pero como éste había pasado el filtro de Paz con nota me decidí a leerlo, a pesar de no saber nada del autor. Cuando investigué acerca del escritor sueco —ya a mitad de libro— creció todavía más el interés por lo que estaba leyendo.

Empecé con la novela el domingo por la mañana, y no me separé de ella en todo el día, hasta que a las cuatro de la madrugada me venció el sueño cuando me quedaban tan sólo sesenta y dos páginas. La terminé el lunes después de comer. Lo bueno es que hay otras dos, porque forma parte de una trilogía que se llama Milennium, que es el nombre de la revista donde trabaja Mikael Blomkvist, uno de los dos personajes principales de la historia. El otro personaje clave se llama Lisbeth Salander, una hacker muy especial cuyo hábitat natural es internet y los ordenadores de la policía y de los empresarios y abogados corruptos. El discurso principal de Larsson —un alegato contra la violencia y la corrupción en todas sus variantes—  se palpa en cada página, y tiene tanta fuerza como la trama o cualquiera de las subtramas que se suceden de manera vertiginosa a lo largo del libro. Muy recomendable.

La segunda es una recomendación múltiple y que os ofrezco por cortesía de El País. Con motivo de la Feria del Libro, el periódico lleva unos días con interesantes contenidos sobre todo lo referido al mercado literario. Hoy, bajo el sugerente título de Hay vida más allá del planeta best seller, diez escritores nos dan pistas sobre algún que otro libro imprescindible. Me ha gustado encontrar en la lista algunos conocidos como Diario de un mal año, La vida ante sí, Vida y destinoEl vaso de plata o La carretera, de los que ya he hablado —bien— en alguna ocasión en este blog. De los que no he leído me apunto España de Manuel Vilas y Oblomov de Goncharov.

Y la buena noticia (para mí) es que solicité una beca para hacer un Seminario sobre Antonio Tabucchi en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid y me la han concedido. Así que del 11 al 15 de agosto estaré en El Escorial disfrutando de la sabiduría del escritor italiano —casi portugués—, autor de joyas como Sostiene Pereira, El juego del revés o Plaza de Italia. Aprovecharé para preguntarle por María do Carmo —yo tampoco puedo olvidarme de ella— , por Pessoa y sus heterónimos, por Mastroianni… Creo que voy a necesitar un par de moleskines.