Tan cierto, tan claro y tan breve.

1 09 2010

Tan cert, com que tu i jo som altres; tan cert, com que no hi ha res més.
Tan clar, com que la nit ens espera; tan clar, com que no ho fa per tothom.
Llavors, tan breu, com qui no espera resposta; tan breu, com qui sap el que diu. Ara, i aquí, t’estimo. T’estimo.

Mishima, Cert, clar i breu

Allí seguía. Como recién follada siempre. Con esa sonrisa tan suya que le alcanza asimétricamente la oreja derecha y la izquierda. Tarareando una canción sin sentido y moviendo los brazos, que parece que se le van a resquebrajar en cualquier momento, para seguir el ritmo. Allí seguía y yo a lo mío y ni rastro del sol. Nunca me ha interesado la información meteorológica; prefiero el desamparo de la sorpresa, que ya hay bastantes certezas en la vida. Me he enredado un instante en pensamientos que no me llevan a nada y que debería desterrar, pero tampoco en esto me agrada el control. Ya se irán, y si no, aquí estaré para enfrentarme.

Aquí sigo. Vuelvo a dar al play para escuchar esta canción de Mishima, y me pregunto si hay alguien que haya dicho tanto (o tan poco, según quién la escuche) en un minuto y nueve segundos, y lo haya dicho además con eco y en su lengua materna, porque esto último es, al final, lo verdaderamente complicado. Si mi madre se hubiera llamado Carme y yo hubiera nacido en un barrio de Barcelona, no sería capaz de empezar ningún texto con la letra de Cert, clar i breu, pero siendo como es, siendo así, no me cuesta nada hacerlo, es sencillo, no tengo nada que añadir: esto es lo fácil.

¿Aquí seguimos? Tan cierto, tan claro y tan breve. Tanto que hasta lo cantan los chicos de Manel.