33 año cero

9 09 2008

Hace justo treinta y tres años no llovía —dice mi madre que mandaba el sol—; pero desde entonces ha caído lo suyo. Tanto que me parece un buen momento para empezar otra vez, con la ventaja que da saber por donde vienen las hostias en la vida. Me he puesto ropa seca, he llenado una pequeña mochila con lo imprescindible, y he comunicado al mundo que estoy preparado para otros treinta y tres. Preparado y con ganas de hacer cosas nuevas, y viejas también, si es posible mejor. Entre las nuevas destacan las clases de inglés y el Máster de la Universidad Autónoma de Barcelona en el que me he matriculado. Ya tengo ganas de empezar.

Con el mes de septiembre, después de un verano bartleby, he recuperado mi hábito de escribir, y estoy contento por los progresos —yo también quiero ser un escritor mutante—, aunque ahora cada folio me cuesta mucho más esfuerzo. Otra buena noticia es que, para celebrar mi cumpleaños, Enrique Vila-Matas y Antonio Tabucchi publican sus nuevos libros: Dietario voluble y Contratiempo. Con Enrique me encontraré en octubre en el Instituto Cervantes de Burdeos, y podré echarle la culpa de mi Mal de Montano. Me dirá que lo mío no tiene cura: ¡Menuda noticia!

Nazco, por tanto, hoy, este nueve de septiembre, treinta y tres años después, y nazco con casi todos los cordones umbilicales cortados. Todos, salvo algunos que quiero conservar porque son parte de mí, son yo: Los amigos nunca suficientemente agradecidos, mi familia cada día más familia —para lo bueno y para lo malo—, mi gaditana del norte —omnipresente— y esos libros y esa música que son el bendito alimento del alma. Me gustaría, para reconciliarme del todo en mi natalicio, volver con una sonrisa a la casa donde he vivido tantas cosas; pero hacerlo en compañía de algunos compañeros insustituibles, volver para quedarme por un tiempo y hacer esa casa más habitable y amable, volver silbando por los pasillos una melodía desconocida, inventando un nuevo alfabeto con más vocales que consonantes […]

 





No me acuerdo ni de mi cumpleaños

16 04 2008

En fin, resulta que mirando en el histórico del blog me he dado cuenta que el pasado 13 de abril hizo un año desde que puse en marcha Adicto a las palabras. Y ni lo he celebrado. ¡Menudo desastre que soy! El primer post, muy breve, se tituló Salgo del armario y decía:

Después de administrar y colaborar en varios blogs, de manera anónima, me decido a salir del armario y poner mi nombre y apellidos en la cada vez más poblada blogosfera, con la intención de decir lo que pienso (o no) y de poner alguna que otra palabra en el ciberespacio…

Visto con perspectiva no parece una declaracion de intenciones demasiado elaborada, aunque sí considero que he cumplido parte de los objetivos. Lo cierto es que los números dan vértigo: 182 posts, 590 comentarios y 46.100 vistas totales. Dejando los datos a un lado, estoy encantado de tener este blog y poder contar en la red todo lo que se me pasa por la cabeza. Aunque lo que más me alucina es la cantidad de gente diferente y diversa que se asoma por aquí para mirar o comentar cosas.

¡Gracias de corazón!