La hora (20:45) del talento

29 06 2008

Para los de la Generación X, JASP, naranjito, etc…, ver a la selección de fútbol jugar la final de un campeonato importante es algo completamente novedoso. La pifia de Arconada —del que yo tenía la equipación completa— en la Eurocopa de 1984 está ya tan borrosa que casi parece que no existió nunca. El fervor por los resultados y la clasificación para la final han desplazado a un plano secundario lo verdaderamente importante: estos chicos juegan como los ángeles. La segunda parte del encuentro contra Rusia fue puro beluga. Lo que ha cambiado, con respecto a épocas recientes de repetidos fracasos, es que cada uno de los jugadores se siente importante en su club. Son titulares indiscutibles y referentes de sus equipos, y eso les ha convertido en líderes, y de ahí a ser ganadores hay un paso muy pequeño.

En todos los ámbitos de la vida es necesario el talento —capacidad por compromiso, que diría mi amigo Juan Carlos—. En el grupo de Luis lo hay a raudales. El debate previo a la Eurocopa, que provocó el hastío de los aficionados, entre los partidarios de las viejas glorias —con la cansina referencia al capitán madridista—, por una parte, y los que defendían a los jóvenes valores —el colectivo que se estaba construyendo poco a poco— por otra, encerraba los miedos de siempre al relevo generacional, al cambio. Todas las organizaciones siguen los mismos patrones de comportamiento. Y el fútbol no iba a ser diferente.

Y resulta que estamos en la final, con un discurso futbolístico bien definido, en el que el cuidado de la pelota, la entrega colectiva y el buen gusto son las grandes apuestas. Nos hemos ganado un lugar en el Olimpo del balompié, sin renunciar en ningún momento a nuestros valores; defendiendo con firmeza y convicción el toque y el pase corto, en un tiempo en el que, desgraciadamente, a la mayoría de los equipos les repele el balón. No sé si ganaremos, espero que sí, confío en que lo haremos —España es muy superior a Alemania—; pero si no fuera así, siempre podremos decir que en aquel verano del 2008 un grupo de jóvenes con mucho talento y las ideas muy claras, con el apoyo de la inmensa mayoría de la gente, nos auparon al lugar en el que nos merecíamos estar.

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