¿Tiempo de vida?

17 06 2010

Se necesitan muchos días sin oír al teléfono la voz de una persona para acostumbrarnos a su ausencia; se necesitan muchos días reprimiendo el impulso de llamarla para acostumbrarnos a que ya no contestará, […] se necesitan muchos días preguntándonos qué diría de algo sobre lo que, sabemos, tendría una opinión más certera que la nuestra para acostumbrarnos a que a partir de ahora deberá bastarnos con nuestro criterio, se necesitan muchos días mirando sus fotos para acostumbrarnos a que son las fotos de un muerto, […] se necesitan muchos días haciendo recuento de vivencias comunes para acostumbrarnos a que jamás se repetirán, a que sólo nos queda la memoria.

Tiempo de vida, Marcos Giralt Torrente

La última vez que escuché la voz de mi padre fue por teléfono y no le presté la atención que merecía. Nunca me lo he perdonado. Nunca me lo perdonaré. Es cierto que no podía saber que aquella vez sería la última, pero hay que tener muy poco conocimiento para decirle a tu padre que tienes que colgar porque el aceite de la sartén se está quemando. Quizá la persona que estaba conmigo en la cocina podría haberme ayudado. Quizá yo debería haber dejado que se quemara el puto aceite y la cocina y la casa entera para haber atendido la llamada como era debido. Quizá.

Dice Marcos Giralt Torrente en Tiempo de vida que creemos que el tiempo es mucho más laxo de lo que es, y que hay para todo, cuando en realidad no es así, y que ése es al fin y al cabo el error principal. Con venticuatro años yo creía que podía cambiar el mundo y disfrutar de mi padre, pero su muerte, repentina e injusta, me dio una buena hostia en la cara y me obligó a pensar sólo en cambiar el mundo y a hacerlo en las peores condiciones: sin referencias, perdido, desnortado. Ha escrito Giralt el libro que yo llevo más de un año tratando de escribir. Ha escrito Giralt el libro que yo llevo más de un año tratando de no escribir. Él ha cerrado el círculo y ha levantado acta. Yo no he sido capaz. Y mientras no lo haga sé que no podré escribir otra cosa. Giralt, sin embargo, le ha dado la vuelta: ha escrito otras cosas y después ha cerrado el círculo. Le felicito y le envidio.

Tengo un amigo, Juan, que acaba de ser padre. Y cuando coincido con él y con su pequeño hijo me gusta observar sus movimientos: examino cada uno de sus gestos y disfruto con las atenciones que le dedica al bebé, hasta el punto que sonrío cuando él deja escapar esa sonrisa de padre orgulloso y me preocupo cuando percibo su gesto de responsabilidad ante cualquier pequeña contrariedad. Ser padre me parece la tarea más difícil del mundo. El mío sólo pudo serlo venticuatro años. Es cierto: no hay tiempo para todo. Yo no quiero ser padre, pero cada día que pasa echo más de menos ser hijo, y además me da miedo no poder cerrar el círculo nunca. A veces soy capaz de escribir sobre ello. A veces no soy capaz de escribir sobre ello.

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8 responses

17 06 2010
micromios

A veces me gustaría que mi vida fuera como las películas que se pueden rebobinar, pegar y cortar fragmentos, editarla. Con relación a mi padre yo también volvería a reescribir el guión.
Salut
PD: vi un reportaje sobre el libro y me pareció interesante.

17 06 2010
yo

La misma hostia con los mismos años y por el mismo motivo, la diferencia es que tú a veces eres capaz de escribir yo nunca he podido y dudo si algún día podré.

C est la vie.

Por cierto, me gusta mucho lo que has escrito.

17 06 2010
Beatriz

Bellísimo texto Raúl. No envidies a Giralt pues efectivamente eres capaz de escribir aunque sea en ocasiones. Deseo de corazón que logres cerrar el círculo. Un abrazo.

17 06 2010
Luis Marañón

Aunque lo habitual es que comente contigo tus textos en vivo y en directo, en esta ocasión me digno en aparecer por la red para decirte (y que quede constancia de ello) un par de cosas: Algunos de tus textos demostraron que eras un tipo que escribía bien. Otros demuestran que eres escritor. Pero amigo, este demuestra que eres un maestro. Y no me refiero a la escritura. No sólo a la escritura. Que ya lo decía nuestro amigo… no todo va a ser escribir, también hay que coleccionar sellos de Nigeria… (o no era así?)

4 07 2010
Escéptico

Aunque no deje comentarios, te sigo y leo tus creaciones literarias.

4 07 2010
Raúl Gil

Me alegra leerte y que sigas ahí.

27 09 2010
Carlos Cogollos

Me encantó el libro y de igual manera tu entrada.Una vez leí que la envidia nunca es sana porque conlleva el deseo de arrebatar lo envidiado al prójimo.
Discrepo.
Esta reflexión tuya la siento mía.La hago mía.La he escrito yo aunque nunca la firme.Tras leerte,entiendo y descanso algo más cuando recuerdo a mi padre,lo que hice con él,y sobre todo lo que no hice.
Saludos y gracias por compartirlo.

13 05 2011
atticus

Me acabas de hacer llorar.

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