Entremés

1 03 2010

Repaso mentalmente todas las técnicas que conozco para vencer el síndrome del folio en blanco y ninguna me parece adecuada ahora que sé que la playa es como una placenta para ti, y he pensado que en realidad sólo me queda una posibilidad: refugiarme bajo tus faldas, y una vez allí gritar sin temor al sufrimiento que el eco provoca en mi vientre, y arder sin motivo, resplandecer como la luna en medio del mar, aceptar que la vida es otra cosa, comer con las manos una sopa de verduras, multiplicar ciento cincuenta y cuatro por dieciocho, esperar a que llegue el próximo tren sin hacer la maleta, repetir tu nombre hasta que pueda olvidarlo, aceptar la condena por ser de justicia, coronar el monte de Venus, repatriarme sin porqué conocido, alcanzar una temperatura corporal indecente, copiar el examen a alguien que vaya a sacar menos de un cuatro, aborrecer las sardinas en lata, vibrar con tus pechos perfectos, rebelarme ante alguna de las cien mil millones de injusticias diarias, cortarme el pelo al cero y pintarme las cejas de amarillo, montar un caballo viejo y cojo, escribirte una canción instrumental porque no tengo nada que decirte, hacer el amor a una estatua de bronce, recoger mis cenizas de un suelo resquebrajado y tuerto, abrazar una bolsa de agua caliente y vomitar, engancharme a tres o cuatro drogas diferentes, acabar con el hambre en el mundo a bocados, pedir vez en la frutería aunque no haya nadie, aceptar un billete de cincuenta euros a cambio de mi alma, mordisquearte los pezones sin que te des cuenta, recordar sólo el cumpleaños de tu hermana pequeña, cabecear a la red un centro envenenado, sufrir la derrota menos estrepitosa del fin de semana, acudir a una manifestación en defensa de la huerta murciana, traducir a veintitrés idiomas mi partida de nacimiento, telefonear a mi casa y colgar justo al escuchar una voz desconocida, darle una y otra vez al play en el MySpace de La Habitación Roja para escuchar Febrero antes de que se acabe, parar de escribir un momento hasta decidir si tiene algún sentido lo que estoy haciendo, darme cuenta de que no y permanecer quieto como un muerto que acaba de morir, para acto seguido pensarlo mejor y continuar tecleando hasta que me duelan las yemas de los dedos, que lo demás ya me duele, hasta que se me endurezcan tanto que pueda apagar en ellas un cigarro.

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7 responses

1 03 2010
micromios

Este si que es un entremés contundente para estómagos con variados registros.
Hay tanto para degustar que una no sabe por donde empezar a meter el tenedor, y digo tenedor porque no me gusta la sopa y no quiero pensar que este festín de comida para saciar estómagos que tienen hambre de ideas para soportar un fin de febrero y un inicio de marzo sea una sopa de letras donde floten los pensamientos. Así es que con los ojos llenos de mil millones de injusticias rompo el precinto y escucho la Habitación roja aunque solo sea para ver como apagas el cigarrillo con la punta de los dedos.
Salut
PD: espero no tengas en cuenta los desvarios pero me encanta leerte y no puedo evitar comentar.

2 03 2010
Raúl Gil

Pásate cuantas veces quieras y comenta lo que te apetezca 🙂

2 03 2010
letrasdeagua

¿quedo definitivamente fuera del estamento literario si te digo que no he entendido nada de nada de tu entremés?

como he explicado a una colega bajo unas cuantas escaleritas para irme a comer (creo que hoy son lentejas) con cuchara, por supuesto

PD están locos estos romanos … tampoco tengas en cuenta mis desvaríos

un abrazo

2 03 2010
Raúl Gil

Estarías fuera del testamento si lo hubieras entendido, no lo entiendo ni yo, ni falta que hace…

2 03 2010
letrasdeagua

Raúl. Esto va en serio.

Primero. He pedido una búsqueda de todos tus posts sobre Obama. Me interesa especialmente el tema. Los iré leyendo con calma, incluidos los comentario.

Segundo. He leído rapidito, lamentablemente me espera mucho trabajo hasta las 20:00, la entrevista que te hizo Guillermo Balbona. También la he impreso dedicarle más atención en cuanto pueda. Me han gustado dos ideas que apuntas, si no las he entendido mal, sobre el hecho narrativo como exploración de uno mismo, además de como refugio.

Tercero. Sobre el microrrelato [atentos los micromios] me ha gustado leer algo parecido a que son ejercicios supremos de creación literaria. Valdría decir que son ¿fotografías? Por cierto, muy muy buenas las de colega Jon.

2 03 2010
Raúl Gil

Te estás castigando muchísimo 🙂

Las dos cosas: exploración y refugio (me siento en mi escritorio, sólo conmigo mismo, explorando y refugiándome de los peligros y distracciones del exterior), para mí es así.

Está bien eso de que los microrrelatos son como fotografías…

4 03 2010
Camaché

será muy poco se comento un: Amén?
en todo caso: Amén.

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