Grandes éxitos de la indiferencia

20 01 2010

1. La primera vez que escuché cantar a Javier Bergia no había cenado, llovía fuera del Rubicón y casi al final del concierto tu hermana me llamó por teléfono para decirme que te acababas de matar en un accidente de tráfico. El volumen de Aquellos años verdes me impidió tomar nota del número de la sala del tanatorio en el que esa noche iban a velar tu cuerpo, así que opté por la decisión más difícil: esperé que Javier terminara su segundo bis —no quería molestar—, me levanté muy despacio de la silla, respiré hondo mientras recordaba algunas de las cosas que había olvidado para siempre, me acerqué a la barra, pedí otro mojito [papel y bolígrafo, por favor] y me puse a escribir las notas para un microrrelato que al día siguiente envié a un concurso de mala muerte al que nunca debería haberme presentado.

2. Además me voy a chivar a mis padres. Y, por si lo habías olvidado, son poetas, la peor gente posible, el lumpen de esta sociedad postmoderna. Hay noches en las que no duermen pergeñando extraños versos en el silencio de su estudio —¿creen que no lo sé?—; los dos juntos, a cuatro manos, como escribieron A.G. Porta y Roberto Bolaño aquella novelita policíaca en la que Ana, ay, la dulce y letal Ana, me hizo sufrir tanto, ¿te acuerdas? Yo sí, no pienso en otra cosa desde que murió Roberto; y con él un poco también Ana y Pelletier y Arturo Belano y, con suerte, seguramente yo.

Nota.- El 1 lo presenté al certamen de microrrelatos de la Calle del Sol y el 2 (la frase en itálica no es mía; era con la que debía comenzar el microrrelato) al de Relatos en cadena de la SER y Escuela de Escritores, y ambos recibieron la absoluta indiferencia de los respectivos (y muy honorables) jurados; se confirma, por tanto, mi opinión acerca de la actual literatura española: se hunde en el más asqueroso de los fangos, salvo honrosas excepciones.

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3 responses

20 01 2010
micromios

Los concursos de microrelatos tienen en comun muchas cosas, no creo que premiar la cualidad sea una de ellas. O al menos no siempre.
No sé si la literatura se hunde pero leyendo algunos blogs, no creo que sea en el fango.
Salut

24 01 2010
Escéptico

Hay demasiados premios vinculados a la literatura escrita dando la sensación de que escribir es una competición. Yo preferiría un mayor esfuerzo de apoyo a la edición.

24 01 2010
Raúl Gil

Estoy de acuerdo. Prefiero 250 copias de un librito en las librerías que ganar cien concursos…

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