Fragmentos de libreta (uno)

6 01 2010

El recuento ha dado como resultado 145 votos a favor, 183 en contra y 22 abstenciones: la iniciativa legislativa popular por la que se pretendía regular el derecho de todos las personas a ser feliz al menos un instante en la vida decae por falta de apoyos suficientes.

El transistor está averiado y debería llevarlo a que lo arreglen. Pensé que eran las pilas, pero no; pensé que era yo que escuchaba las voces distorsionadas, pero no; pensé que era cosa de la longitud de onda que había perdido fuelle, pero no; está averiado y punto, como le pasa a tantos transistores y ahora también al mío.

No quiero hacer nada más que pasear, leer, escribir, comprar fruta en el mercado y reírme. No quiero hacer nada más. No quiero ir a la oficina. No quiero aparecer por allí nunca más… Sólo para atender a mis amigos, a esos que quiero echar una mano.

Tengo la líbido (ya sé que la RAE dice que es una palabra llana, pero a mí me gusta esdrújula y punto) hiperactiva, pero lo que es follar sólo me apetece follar contigo y lo demás lo considero una pérdida de tiempo. Es extraño: yo siempre quise follar con todas y ahora puedo, de manera natural y sencilla, pero sólo me apetece follar contigo… ¿Qué hago con mi vida?

Noto otras ausencias antes que la de la pimienta, aunque me hubiera gustado encontrarme  algún grano en mi copa. No es una buena idea leer en la barra del Drum; escribir en esta libreta es mucho menos subversivo, parece que estuviese pergeñando un pasodoble para febrero.

No te encuentro nunca, aún sin buscarte. Huelo a preso preventivo. En el peor de los casos existo. Doy vueltas sin moverme.

No sabría decir qué funciona peor: el Tus o el Tusbic. Es infame el trato que recibimos los usuarios/defensores/sufridores del transporte público en esta ciudad. Es indignante lo que nos hacen pasar a diario.  Y no va a cambiar nada nunca. Ellos y nosotros somos iguales. Y para colmo sólo hay feas en la línea 1. Nadie en sus cabales haría semejante recorrido rodeado de congrios, salvo yo que no tengo alternativa.

El Drum está más animado los miércoles que los domingos, aunque a mi Bloody Mary le falte algo de pimienta y el único concierto pendiente sea el más pendiente de todos.

Al final voy a llegar a la hora de comer y con los pies congelados, hechos cascotes, rotos en mil pedazos como el hielo con el que se hacen los mojitos.

Me apetece coger la bicicleta que me has regalado y escaparme a un lugar en el que estés sólo tú.

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One response

9 01 2010
Esceptico

Ya notaba tus ausencias

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