Amigos

14 11 2009

He hecho una parada técnica en el ¿último? día de trabajo que dedico al Master de Comunicación Política y Electoral, que me ha tenido más o menos ocupado y entretenido el último año, y no sé muy bien por qué, pero me he puesto a ver las fotos de hace unos años que hay en la web de la Degeneración del 43, mi pandilla de Santoña, y he sentido cierta nostalgia, bastante nostalgia en realidad.

Supongo que es normal acordarse de vez en cuando de lo felices que éramos entonces. No digo que no lo seamos en este momento, sino que lo somos de otra manera. Somos menos inocentes y eso hace que la felicidad de ahora sea algo más cínica. Y es que en aquella época casi no había preocupaciones: no teníamos hipoteca, no buscábamos trabajo, no pensábamos en el futuro, no nos salían canas y perdíamos pelo, no nos habían intentando joder la vida nunca, no…, no…

Lo admito: siento nostalgia de entonces. De ser de la cúpula de la D43 con Jon, Carlos y Paco; del resto de amigos que iban y venían, de los que se quedaron para siempre, de los que nunca volvieron. Siento nostalgia de aquellas chicas a las que sonreíamos, de las canciones de Loquillo, de llorar escuchando a todo volumen Cadillac Solitario, de las miles de aventuras: las que puedo contar a mi madre y las que no.

Hay cosas que nunca volverán a ser como antes. Quizá me di cuenta definitivamente la tarde de septiembre en la que Jon dijo sí quiero en una pequeña ermita vasca, o puede ser que fuera ayer cuando le explicaba a Paco por e-mail los últimos cambios en mi vida y él me descubría a Imelda May, o tal vez hace una semana cuando Carlos me detallaba por teléfono los planes para reformar su nueva casa con vistas al mar. El caso es que me he dado cuenta y creo que me jode un poco.

Tengo un nudo en la garganta. No me gusta tenerlo. Prefiero tener algunas cosas controladas. La nostalgia no sirve de nada. Me gustaría volver a un día de verano cualquiera del año 1990, o de 1988, o de 1996, me gustaría volver para vivir de nuevo algunas cosas que ya casi se me han olvidado, que se me habrían olvidado del todo si no fuera por la nostalgia (parece que al final sí que sirve de algo la jodida nostalgia), volver para cantar todos juntos (una vez más, amigos) alguna canción como ésta…

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2 responses

16 11 2009
Set13

Pues amigo mio, acabas de empezar con la nostalgia, así que es mejor que la apartes, y quedes un día con Paco, para que Jon os cuente como le va en su nueva vida, todo esto en la nueva casa de Carlos, aunque este en reformas. Y después de dos horas y tres o cuatro botellas de algo, justo en ese punto que esteis entre embriagados y muy borrachos pongáis al Loco, con el Rompeolas a todos gas, mirando al mar, lloráis os abrazáis (supongo que Paco querrá polculizaros), y después sigue viviendo en hoy, que en el fondo, no tiene nada que envidiar a ayer. Un saludo

15 12 2009
elmonoloco

Cuanta verdad, cuanta nostalgia… Pero hace tiempo que las cosas dejaron de ser como antes, pero solo hacía fuera. Tu sabes que siempre acabamos siendo los mismos. He visto mucha gente cambiar, por fuera y por dentro, pero hay unos cuantos que nunca cambiamos.

Por cierto, el que has cambiado eres tu pero de nº de teléfono cabrón !!

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