Está el día con cierta lógica

16 09 2008

Después de las interminables fiestas de Santoña, en las que me he reído mucho y bien —y cuando digo bien es bien, al modo de Nacho Vegas—, mi vida ha recuperado cierta lógica. Ayer fui al cine a ver Che: El Argentino. Me sorprendió ver la sala a reventar. Quizá la mayoría esperaba una película de acción —ya siento dudar de un repentino y general interés histórico o político—; pero Steven Soderberg nos obsequió con una buena ración de cine documental, didáctico: cine del bueno, con una arquitectura narrativa perfecta y un excelente desarrollo. La cinta colmó todas mis expectativas. Siempre tengo cierto reparo cuando se trata de películas sobre temas que han estado presentes en mi vida alguna vez —apunto aquí como información necesaria que con catorce años me imaginaba liderando la transición en Cuba y recuperando el espíritu del Movimiento 26 de Julio.

Soy muy exigente cuando veo una película de la que tengo el contexto interiorizado, y eso, a veces, me juega malas pasadas; pero Benicio del Toro —que ya no sé si siempre fue el Che o sólo lo ha interpretado en esta ocasión— está absolutamente espectacular: ayer me enamoré de él otra vez. Su parecido físico es evidente, y sencillo de alimentar: un gesto crudo y mucho maquillaje; pero lo complicado es hacer del Che en toda su plenitud como logra el actor puertorriqueño. Película absolutamente imprescindible en una cartelera llena de mediocridad.

Esta noche vuelve el Barça a la Champions, y las pintas de Murphys a la Celtics Tavern. Por lo que he escuchado los últimos días, debo ser de los pocos culés con ilusión por lo que se empieza a adivinar del proyecto de Pep Guardiola. Menos mal que he leído a Cruyff y pensamos más o menos lo mismo: creí que me había vuelto loco. Espero que en el partido de hoy contra el Sporting de Lisboa —ya siento que sea contra el equipo de la ciudad de Pessoa y Pereira—, además de jugar bien, marquemos tres o cuatro goles y la rigurosa afición blaugrana se enchufe, definitamente, al Barça de Pep. El fútbol lo agradecerá.

Y en esta cierta lógica, que viene acompañada de paz y de reencuentro, vivo estos días de septiembre, recuperando buenos hábitos —hoy he pasado por Gil a buscar unos encargos de palabras en versión original—, disfrutando del tiempo, del espacio, y es que está el día repleto de luz, oxigenado, vibrante. Está el día nuevo, como si no fuera de este mundo gastado. Está irreconocible, lírico. Está el día de una belleza casi violenta, que perfora las razones de la resignación. Acristalado y fugaz, como los recuerdos de las imágenes desde la carretera. Está como para quedarse en él, honrarlo, protegerlo de los peligros, muchos, que acechan en silencio, cobardes, llenos de odio. Está el día repentino, soliviantado de tanta humedad incontenida. Está el día entre azul y verde, plateado, sereno…

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2 responses

16 09 2008
unmundodecine

La verdad es que aunque todavía no la he visto, tiene toda la pinta de que han realizado una recreación seria y muy lograda. A ver si tengo la suerte de acercarme yo tambiéne esta semana a verla al cine. Y en cartelera te recomiendo El tren de las 3:10, toda una auténtica joya que seguramente pasará desapercibida para el gran público.

17 09 2008
Raúl Gil

Tomo nota de la recomendación.

¡Vuelve el western!

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