Talento cántabro en los Groucho

10 07 2008

Hasta ayer por la noche no había visto el largo de Nacho Vigalondo. Hasta ayer por la noche sólo había leído o escuchado diferentes opiniones, como siempre para todos los gustos, acerca de la película del director de Cabezón de la Sal. El caso es que pasadas las diez de la noche de ayer, después de una cerveza en la terraza de Los Girasoles (tan maravilloso entorno como nefasto servicio), Luis y yo nos íbamos de retirada a casa, y terminamos parándonos en la entrada de los Cines Groucho. Un rato antes, José Pinar había pasado por delante de nosotros como diciéndonos que ya estábamos tardando en verla, y unas horas antes, Juan Carlos Cubeiro me había dejado un mensaje de voz en el móvil en el que me decía que le había encantado la película. Me acordé de todo eso, me acordé también de cuando conocí a Nacho Vigalondo, de la ilusión que le hizo que le reconocieran en su tierra, en su casa, cuando todavía nadie estaba dispuesto a dar un euro para apoyarle en su carrera; lo recordé todo delante del pequeño escaparate en el que se anunciaba Los Cronocrímenes en la Sala 2. Y decidí que ya era hora de entrar. Y Luis pensó lo mismo. Y entramos.

En la Sala 2 había sólo dos personas, que con nosotros ya eran cuatro. Y una de esas dos personas era Eduardo Noriega. Y volvimos a mirar para asegurarnos. Y sí, era él. Y pensé que era una buena manera de ver la película de Nacho. En compañía de Eduardo Noriega. Seguro que a Nacho le hubiera gustado estar allí. Y creo que a Eduardo le hubiera gustado estar en la película de Nacho, haciendo de Nacho quizá. Pidiendo silencio como en Tesis, y que nos tuviéramos que agarrar a la butaca. Y José Pinar no estaba para verlo, porque había salido para decirnos con la mirada que no podíamos faltar esa noche al cine. Y le hicimos caso. Y Eduardo pensó lo mismo. Y fue.

Disfruté con la inteligencia de Nacho. Me reí. Repetí en varias ocasiones: «Este Nacho está muy mal, buff…» Creo que Eduardo Noriega decía algo parecido. Me divertí. Me hizo pensar. A ratos consiguió que me hiciera un lío, y otras veces que lo tuviera todo claro. O eso creía yo. Karra espectacular. Nacho interpretando lo que había que interpretar (no os quiero dar muchas pistas), que no es fácil. ¿Y Bárbara? ¿Qué decir de Bárbara? Cada vez que salía en la pantalla, Eduardo, su amigo, Luis y yo la mirábamos (la pantalla se reducía para abrazar sólo su contorno) y queríamos estar allí con ella. Haciendo un papel secundario. O de extras. Nos daba igual. Pero no es posible. Sólo hay cuatro actores, porque Nacho no quiere compartirla con nadie. El gran cronocrimen es que, al terminar los noventa minutos del metraje de la inteligente y arriesgada ópera prima de Nacho, Bárbara desaparece de nuestras vidas para siempre. Y al salir de los Groucho, ni siquiera estaba José Pinar para poder recriminárselo. Al irme, pude ver que Eduardo Noriega se quedaba esperando por si volvía.

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7 responses

15 07 2008
escéptico

Con todos los respetos, Vigalondo me parece un fenómeno de la promoción, de la suya, pero creo que todavía tiene cosas que demostrar como director de cine. Quizá el día que disponga de una buena producción pueda dar de si algo más.

16 07 2008
Raúl Gil

Tiene cosas que demostrar, claro, porque acaba (casi) de empezar. Apunta muy bien, y se atreve con cosas nuevas, que hay mucho acomodado en el mundo del cine, y la cultura en general. Y coincido contigo en que la promoción se le da de cojones. ¡Y que siga!

16 07 2008
elmonoloco

La pena que da ver los Groucho semi vacíos…. Luego nos quejamos de que en Santander hay poca cultura para jóvenes, pero la poca que hay tampoco la aprovechamos demasiado…

16 07 2008
Raúl Gil

¿Cómo que no?

¿Y qué me dices de los Baños de Ola?

¿Y las animadas noches en el Casino?

¿O grandes conciertos como los de Elsa Baeza y Los Carabelas?

No sé en qué ciudad vives…

16 07 2008
claudia

La promoción es parte primordial para el gremio de los artistas. Sin ella, estás lost. Ya puedes tener entre manos una obra maestra que nadie lo verá. Qué bonita Santander…

17 07 2008
Raúl Gil

Totalmente de acuerdo con lo de la promoción. Santander, marco incomparable…de nada.

17 07 2008
elmonoloco

Si…. tengo un bañador del año de Naranjito 82, igual doy el pego en los baños de ola…

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