Audacia

30 01 2008

   Le comentaba esta mañana a Juan Carlos —mientras tomábamos un café en el Suizo y repásabamos, de manera atropellada, las últimas cosas (muchas) que teníamos que contarnos— que la palabra audacia se está empezando a utilizar, felizmente, tanto en el ámbito político como en el económico…La última vez, se la he escuchado —leído— a Ted Kennedy en el discurso con el que escenificó su apoyo a Barack Obama, del que publica hoy un extracto El País. La intervención del mayor de los Kennedy es emocionante, incluso para alguien que no sea norteamericano. Aportaciones como las del senador de Massachusetts me recuerdan la importancia de las palabras, de los gestos, y de las emociones en el ejercicio de la política.
   Pero volvamos a la audacia. La demostrada por Obama —reconocida por todos los analistas, incluso los más reacios a la victoria del candidato demócrata— en esta aventura que le puede llevar, con el apoyo de la gente sencilla, a la Casa Blanca. La necesaria en un mundo en el que, habitualmente, se ejerce excesivo control sobre la creatividad, y en el que, paradógicamente, hay más miedo a los cambios que al inmovilismo. Por suerte, nos queda la esperanza de que las elecciones, en cualquier país, las ganen políticos como Obama (o como Zapatero); con capacidad y decisión para enfrentarse —y ganar— al irremediable establishment. Audacía, osadía, atrevimiento, resolución y valentía deberían ocupar un puesto fijo en los órganos de dirección de instituciones y empresas, expulsando, con firmeza, de la sala de reuniones a vamos a darle una vueltaahora no es el momento, quizá no nos convenga, no sé si lo entenderán nuestros votantes, a ver qué dice el periódico, o, la mítica y siempre recordada, eso no se puede hacer.
   En fin, que Juan Carlos y yo terminamos el café, y una botella de agua fría sin gas, y nos fuimos a Gil donde, como siempre, acabamos comprando algún libro. Nos obsequiamos con Atrapados en el hielo, de Caroline Alexander (él a mí), y Notas de verano sobre ficciones del invierno, de Alberto Santamaría (yo a él). Además, no pude evitar hacerme, por fin, con Los ensayos de Montaigne (edición de 1595 de Marie de Gournay), publicado con mimo por Acantilado.
   Ahora, espero noticias convencido de que la audacia es contagiosa y quién mejor que él para hacer, en este caso y en muchos otros, de agente catalizador.

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3 responses

1 02 2008
Escéptico

Estoy siguiendo con interés las primarias en Estados Unidos. No creía que se iba a imponer Obama como lo está haciendo. El apoyo de los Kennedy es muy significativo y no se si decisivo. Leí el artículo en El País. Quizá la experiencia de la Clinton se termine por imponer. Pero el debate que se ha abierto está siendo muy atractivo. Surge el comentario de pensar que Obama es mejor para ganar las primarias, pero la Clinton es mejor para ganar las elecciones.
Seguiremos atentos. Un abrazo

1 02 2008
Ruth

Lo de los kennedy es más simbolico que otra cosa, es más importante a quien de el endorsement J. Edwars, que de los democratás es el candidato que más se acercaria a nuestras posiciones sin duda alguna. También es más que probable de que en un hipotetico caso de que los democratas ganaran estas elecciones (ahora tal como esta Mc Cainn ya empezamos a temblar), ahora mismo Edwars es el unico que sabemos que pisaria la Casa Blanca. eL SUPERMARTES ESTA AL LLEGAR.

3 02 2008
Juan Carlos

“Fortuna audaces iuvat”, decían los sabios latinos.

La audacia es más vital que nunca.

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