Menú del día, compras y el poema

5 01 2008

Ayer comí con un amigo con el que suelo compartir, de vez en cuando, mesa y mantel y debate y análisis y desesperanza y alegría y risas. Se unió a nosotros, en el segundo plato, otro amigo que venía de hacer sus cosas, y con el que volvimos a repasar la actualidad, la portada de El País, las encuestas, las nocheviejas y también la vida. Al terminar de comer el rico y sencillo menú del día —después de hablar, entre otras cosas, de albanokosovares que resultaban ser búlgaros y vecinos, Mendicutti, Luis Antonio de Villena, y pomposas cenas de nochevieja que salen gratis— nos dirigimos a comprar los últimos regalos pendientes. En el camino, hablando de poesía, hubo unanimidad —la primera del día— en que no hay (casi) nadie como Ángel González. Busqué en la blackberry uno de sus poemas (la más increíble declaración de amor, sin aditivos, que hay sobre la faz de una hoja); mi amigo se quitó las gafas con la mano derecha —en, quizá, uno de sus más característicos gestos— y recitó Me basta así. Lo hizo bajito, pero ni la sirena de una ambulancia que pasaba en ese momento, ni el pegajoso ruido que todas las calles tienen en esta época, ni la portada de El País, ni las encuestas, ni las nocheviejas, ni la desesperanza, ni los análisis, pudieron callarlo; ni siquiera poner sordina. Qué gran alimento es saber que la poesía —como bien dijo Gabriel Celaya— es un arma cargada de futuro.

Me basta así 

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
                                entonces, si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas…
(Escucho tu silencio.
                     Oigo
constelaciones: existes.
                        Creo en ti.
                                    Eres.
                                          Me basta). 

                                                               Ángel González

Anuncios

Acciones

Information

6 responses

5 01 2008
Juan Carlos

Estoy contigo, Raúl.
Como los poemas de Ángel González, nada.
Un fuerte abrazo y que los Reyes te traigan todo lo que les has pedido,

Juan Carlos

5 01 2008
Luis Marañón

La verdad es que fue un momento raro y especial. En medio del asfalto alborotado por las compras de última hora, tres personas entorno a una blackberry que destilaba poesía… tal vez la ambulancia venía por nosotros, por alterar el ritmo del consumo,je.

6 01 2008
escéptico

Esto de que una máquina (porque la blackberry es eso) destile poesía se me alcanza inaccesible.
Se te agradece el poema seleccionado.
Un abrazo

17 01 2008
weblog

Yo tambien me uno a tu artículo y te dejo uno por aquí:

SIEMPRE LO QUE QUIERAS

Cuando tengas dinero regálame un anillo,cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,cuando no sepas qué hacer vente conmigo
-pero luego no digas que no sabes lo que haces.

Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.

Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte ésta es la puerta:se llama Ángel y conduce al llanto.

MARA TORRES blog

Saludos

Nota:yo también tengo un artículo de Ángel González en mi blog por si quieres leerlo y comentarlo 😉

9 09 2008
fernando salgado

desde aqui donde estoy sentado, observo, callado, como deanbulan los perros, en silencio, nostalgicos. famelicos, descalzos, apaleados.

9 09 2008
fernando salgado

no cabe duda compañero, utopista a morir, nostalgico pero realista. estar absorto medio de todo, y al mismo tiempo ser la nada, como la describe O. Paz. pero simplificada en tus palabras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: