La bombilla está triste

21 12 2007

¿Qué tendrá la bombilla? Los suspiros se escapan…Que me perdone Rubén Darío por usar sus preciosos versos, pero es lo que me han sugerido unas colas que he visto, en la Plaza Pombo, en las que la gente discutía, increpaba a los que adelantaban puestos discretamente, y lamentaban el tiempo perdido esperando ver un poco de luz al final del camino. Las colas son malas para todo, porque el tiempo es el bien más preciado. También son indicadores de necesidad, y en este caso cuanto más larga peor. Y como golpe de efecto, creo que ya huele. En los tiempos en los que nos pasamos el día hablando de la calidad del servicio, una administración moderna no puede promover una atención al cliente como esa. Aunque el producto sea gratis. O precisamente por eso. Viendo las colas y pensando en las bombillas (que no tienen la culpa de nada), me acordé de una reportaje que leí en El País hace un tiempo. Os dejo una parte:

    Castro ha abordado la campaña como un mariscal de campo, con un Mando Central de leales ideólogos sacados de la Unión de Juventudes Comunistas, la U. J. C. Algunos cubanos les llaman, sarcásticamente, los talibanes. Quizá sería más apropiado compararles con la Guardia Roja: en cierto sentido, la Batalla de las Ideas ha pasado a ser la Revolución Cultural de Cuba, aunque sin la violenta intensidad de aquella. El Mando Central de Castro organiza manifestaciones y envía “batallones” especialmente reclutados de Trabajadores Sociales, que intervienen en casi todas las áreas de la vida diaria. A principios de este año, cuando Castro anunció que los cubanos debían empezar a usar más bombillas de ahorro, los batallones fueron de casa en casa por todo el país para repartir las bombillas y asegurarse de que las instalaban.

Hace tiempo que elimíné las persianas de mi vida, por aquello de ahorrar energía y tengo la casa llena de halógenos. Soy un buen anfitrión, pero no pienso abrirles la puerta de mi casa.

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9 responses

21 12 2007
Traveler

Esto de las bombillas desvela fielmente el concepto que tiene la derecha de los servicios públicos y la atención al ciudadano. Repartos gratuitos en plena calle, colas, limosna.
Me suena a la cuestación del Domund con abrigos de pieles, al aguinaldo del señorito, al chocolate del loro.
¿Se hunde el Cabildo? ¡regalemos bombillas! Y tan contentos…

21 12 2007
Raúl Gil

Suscribo tu comentario (salvo el final), pero en este caso la derecha no tiene demasiado que ver, si exceptuamos (quizás) la autoría intelectual del asunto en cuestión…

21 12 2007
JR

Ya que te pones, que no se te olviden los perlizadores de ahorro de agua…

Es necesario cambiarle el ambientador a Dinamarca, pero cuidado, no es bueno que sea de limón..

21 12 2007
Rukaegos

Suscribo igualmente el comentario. Y también la parte de Raúl en la que pones con cierta ironía los paréntesis de la autoría individual. Venimos de una sociedad que se moviliza poco o nada por sus intereses y que parece tener un no sé qué genético de esperar la sopa boba. Creo que es un residuo de la formación en la resignación cristiana.
Eso sí, en cuanto nos regalan algo nos pegamos por tenerlo haga o no falta. Regalos de los dominicales, pinchos en una inauguración … lo que sea. Parecemos Íñigo de la Serna diciendo eso que ya le caracteriza, tú haces el proyecto, yo salgo en la foto, tú pagas, yo digo que me maltratas.
En cualquier caso … las bombillas están bien para quien de verdad tiene conciencia medioambiental. Si esa educación no se hace con efectividad, ¿para qué regalarlas?

22 12 2007
Juan Carlos

Querido Raúl:
Eres capaz de hacer poética de las colas y de las entregas indiscriminadas.
Lo más difícil, como bien sabes, es conseguir responsabilizar al ciudadano, en lugar de entregarle una dádiva.
Sé que toda esta reflexión (por tu parte) dará paso a la acción (en su momento).
Un fuerte abrazo y feliz navidad.

22 12 2007
Raúl Gil

Resignación es una de esas palabras que habría que pasar al cajón del desuso.

Lo que hay que preguntarse, si es que de verdad se tiene interés en cambiar algo es: ¿Cuánta gente que ha recogido esas bombillas de bajo consumo, cuando se le agoten, al ir al comercio a por unas nuevas cogerá de bajo consumo o, por el contrario, seguirá con su hábito anterior de comprar bombillas normales?

Para que el porcentaje sea importante (cambie algo) hace falta más sensibilización que reparto, pero la sensabilización parece que no vende.

Amigo Juan Carlos:
Gracias por tus palabras. Tienes razón en que reflexión y acción tienen que ir juntas: se necesitan mutuamente. Un periodo importante de reflexión es la mejor argamasa para la acción futura.
Un fuerte abrazo y que os vaya todo estupendamente estas fiestas.

22 12 2007
Ruth

VENTAJAS DE ESTAS BOMBILLAS:
* Son “frías”: la mayor parte de la energía que consumen la convierten en luz que es lo que se espera de una bombilla. En cambio prácticamente la mitad de la energía que consume un bombilla incandescente se transforma en calor y no en luz.
* Utilizan entre un 50 y un 80% menos de energía que una bombilla normal incandescente para producir la misma cantidad de luz. Una lámpara de bajo consumo de 22 vatios equivale a una bombilla incandescente que consume 100 vatios.
* Una bombilla de bajo consumo de 18 vatios utilizada en lugar de una bombilla inscandescente de 75 vatios supone un ahorro de 570 kWh o Kilovatio hora a lo largo de toda la vida de la bombilla, lo que económicamente (precio medio en España) supone a ahorrarse 62 euros en ese período de tiempo. También significa reducir en más de media tonelada el CO2 arrojado a la atmósfera.
3)* Las bombillas de bajo consumo duran hasta 10 veces más y solo cuestan siete veces más. “10 veces más” significa hasta 10 o 12.000 horas, que equivale a entre 5 y 10 años para un uso medio de tres horas al día a lo largo de todo un año. Las versiones “longlife” de algunos fabricantes pueden llegar a duplicar esta duración.
* Una bombilla incandescente cuesta entre 5 y 10 veces su precio en electricidad para hacerla funcionar a lo largo de su vida —que es de entre 750 y 1.000 horas.
* Si cambias cinco bombillas incandescentes (de las “normales”) por cinco bombillas de bajo consumo equivalentes (28 vatios) puedes ahorrarte unos 60 euros al año en electricidad. Y lo que es más importante, reducirás la emisión de gases del efecto invernadero en 340 Kg.

De modo que si el 20% de los españoles cambiamos cinco bombillas incandescentes por lámparas de bajo consumo conseguiríamos ahorrar 480 millones de euros en electricidad y reducir las emisiones de CO2 en 3 millones de toneladas, el equivalente a más de medio millón de vehículos.

http://www.onebillionbulbs.com/Stats/Country/ES Y GRACIAS A MICROSIERVOS POR LOS DATOS.

Una pena.

22 12 2007
Raúl Gil

Si, ciertamente es una pena que un asunto importante como el del necesario ahorro energético, se termine convirtiendo en un espectáculo de jubilados haciendo colas en diferentes puntos de la ciudad…Pan et circus. Supongo que todo se acaba imitando.

23 12 2007
Sandra

Raul, estoy de acuerdo con tu critica, eso es hacer politicas de calado y lo demás es cuento..

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