uno (una) de agosto

1 08 2007

Mientras escribo estas líneas, dejo trabajar al antivirus. Lleva casi quinientos mil archivos analizados, entre ellos cinco infectados. Ya decía yo que algo no iba bien.

Es tardísimo. Inconsciente de mí, me he tomado un café en La Galleta y no consigo dormirme. Hace un mes no me hubiera afectado, pero desde hace unos días he reducido a la mínima expresión mi consumo de cafeína. He vuelto al té. Tengo suerte porque han puesto una tienda especializada cerca de casa.

Hoy he cogido la barca que lleva al puntal, por aquello de cambiar escenarios de arena. Me ha gustado la experiencia, aunque soplaba tanto el viento que parecía que las dunas, modeladas a su gusto por Eolo, iban a echar a volar en cualquier momento. Cuando sube la marea hay rebajas de playa, y el chiringuito no está muy logrado, pero seguramente volveré a repetir viaje, durante este agosto con el que, por fin, el sol ha llegado. Esperemos que sea para quedarse.

Mis amigos no se acaban de creer que me haya vuelto a subir encima de una bicicleta. Hombres de poca fe. Ya casi no recordaba el arte del pedaleo. No es un gran entretenimiento, pero sienta bien y no requiere excesivo esfuerzo. El caso es que la máquina de dos ruedas está respondiendo bien, y la he cogido cariño.

El lunes fui al cine a ver los Simpsons. A la sesión de las cuatro. Como siempre, me hicieron reír y pensar. Muy recomendable, sobre todo para el público adulto, aunque el cine a esa hora estuviese lleno de niños fans de Bart. Insuperable la (doble) escena de las cinco opciones, que le dan a elegir al presidente de EE.UU., para resolver el problema de contaminación de Springfield.

Antes del cine, estuve de librerías, en compañía de buenos amigos. Tuve suerte. Compré dos libros para mí: India de Naipaul y uno sobre coaching de equipo. Y compré otros dos para regalar: un directorio de estrategias y buenas prácticas de las empresas más punteras, para un amigo emprendedor (que se preocupa por mí), y otro ejemplar de India de Naipaul para Juan Carlos Cubeiro, que a su vez me obsequió con el último ensayo del pensador José Antonio Marina, sobre la inteligencia fracasada, y con un relato titulado El hombre que plantaba árboles del escritor francés Jean Giono.

El relato es delicioso. La historia trata de un pastor que plantó cientos de miles de árboles y convirtió una tierra yerma en un paraíso. Está llena de optimismo y es un ejemplo de que cada uno de nosotros puede transformar el mundo, aunque sea un poquito. En el epílogo, la profesora Norma L. Goodrich, nos regala este bello fragmento:

El optimismo tenía que surgir, decidió (por Giono), de la literatura y de la profesión de poeta. Los autores sólo escriben. Así pues, para ser justos, están obligados a profesar optimismo a cambio del derecho a vivir y escribir. El poeta debe ser consciente del efecto mágico de determinadas palabras: heno, hierba, prados, sauces, ríos, abetos montañas, colinas. La gente lleva tanto tiempo encerrada entre cuatro paredes que se ha olvidado de ser libre, pensaba Giono. Los seres humanos no fueron creados para vivir en túneles de metro y bloques de pisos, pues sus pies ansían andar zancadas a través de la hierba alta y deslizarse en corrientes de agua. La misión del poeta consiste en recordarnos la belleza: árboles balanceándose en la brisa, pinos crujiendo bajo la nieve en los desfiladeros, caballos salvajes galopando en la espuma del rompiente. Debes saber, me dijo Giono una vez, que en la vida hay momentos en que una persona tiene que salir y afanarse en busca de espérance.

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3 responses

1 08 2007
Gema

Te va a gustar el de Marina. Además se lee enseguida. De los que he leido, es el menos farragoso.
Yo he comprado Métaforas de la vida cotidiana de Lakoff y Johnson, para profundizar un poco más después de leer No pienses en un elefante (deberías leerlo tambien).

1 08 2007
Raúl Gil

Sí, ya lo empecé y se lee sencillo…

Este que me recomiendas (a pesar de que el nombre de los autores me suene a colonia y champú), igual es un poco duro para el verano, no? Aunque lo del pensamiento metafórico y la verdad relativa me motiva.

El del elefante republicano cae fijo…ya te contaré.

1 08 2007
Miercoles Musicales (MM.IV) | INTRO . El blog de Juan José Cacho

[…] en post de amigos (Jorjuco, Raúl), que hoy hay que titular los post por la fecha en la que estamos, bueno, pues yo voy a seguir la […]

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