Desde la habitación del Hotel, que está muy cerca de Rossio, a un minuto de Rossio, se puede contemplar el Castillo de San Jorge, la habitación está muy bien, amplia, limpia y con un mini bar bien equipado. He salido a buscar un sitio donde comer y lo he encontrado en la Baixa, he pedido sopa alentejana y omelette a las finas hierbas, durante un instante de lucidez he podido ver a Pereira sentado unas mesas a mi derecha comiendo exactamente lo mismo que yo y leyendo un libro que no he acertado a saber cuál era, lástima.
Pessoa impasible, viendo pasar el mundo —que no pasa por él—, con la mirada altiva, como convencido de lo que está haciendo, recurriendo al dolor cuando toca, sin huir, yo puedo asegurar que Fernando Pessoa existe y que piensa que vivir no es necesario, lo necesario es crear, y yo pienso lo mismo, porque vivir es algo secundario.
Chiado revive tras el incendio, ha recobrado todo su esplendor, se ha superado a sí mismo, el café está rico, rico y caliente, la gente pasea, se para, pasea y se para, no hay muchas chicas guapas pero si aparecen, Chiado resplandece, como lo hace Lisboa en esos días que el sol parte en dos el Tajo, el Tejo como dicen aquí y dicen bien.
Me gustan los gls que pueblan Barrio Alto, me puedo sentir parte de ellos, me gustan los gls que pueblan Barrio Alto, le dan un toque de distinción y de libertad a Lisboa que es difícil ver en la gran mayoría de las ciudades de nuestra mierda de país tercermundista, me gustan los gls que pueblan Barrio Alto, porque siempre te saludan con una sonrisa en el alma, y en las buenas ocasiones, cuando ellos deciden, también te sonríen con los labios, con la boca, con esas bocas pequeñas que sólo se hacen grandes para comerse a besos y gritar palabras como Libertad o Dignidad, me gustan los gls que pueblan Barrio Alto, porque sin ellos Barrio Alto tendría de alto sólo su topografía y sería un barrio normal, como otros, o peor, estaría ya en ruinas, porque a ningún especulador le interesa el alma de las ciudades, me gustan los gls que pueblan Barrio Alto, porque siempre aciertan cuando les preguntas por un sitio concreto, porque se los conocen todos, porque los viven y los mueren, porque son de la misma calle, son de allí dentro, del bendito corazón de Barrio Alto y ahora no se van a ir nunca, y mejor, porque el día que se vayan Barrio Alto volverá a su mediocridad, retornará a un pasado pintado de gris, pintado de gris, gris como alguna gente que pasea por Barrio Alto y no saluda con esa sonrisa en el alma que es la más perfecta de las sonrisas, porque no se puede falsificar, no tiene copia, no tiene doble, es tan natural como la muerte.