Un poco de estopa

26 06 2008

Hay días en que a uno se le quitan las ganas de casi todo según echa un vistazo a la prensa regional. Y hoy es uno de ellos. Confieso que me ha impresionado esa foto del consejero acultural, en Madrid, con lo más granado de la vanguardia creativa de nuestro país: Pedro Ruiz, Emma Ozores, Sancho Gracia, Paloma O´shea, Mónica Hoyos, Paco Valladares… Si quería echar por tierra la programación cultural de la región para esta verano lo ha conseguido. No había mucho que defender, la verdad, pero podía disimular un poco, y habernos dado gato por liebre. Pero, ¿para qué disimular? Supongo que hace tiempo que le importan un bledo demasiadas cosas.

Sigo indagando y leo que la Consejería de Economía y Hacienda va a firmar un convenio con la Fundación Comercio Cantabria para que ésta se encargue, durante los próximos tres años, del proyecto Gestiona —según sus promotores, una herramienta supermegarinnovadoradelamuerte que enseña a los jóvenes universitarios para qué sirve el presupuesto del Gobierno regional; quizá deberían aprenderlo aquéllos—, por la pequeña cantidad de dos millones setecientos mil euros. Debo reconocer que se han superado. Pensé que lo del proyecto Gestiona no daba ya más de sí; pero me equivoqué. No hay límites. Me molestan profundamente este tipo de cosas. Llueve sobre mojado, cuando debería salir el sol.

Miro por el retrovisor y recuerdo de qué manera tan precipitada y urgente ha convocado Nacho Diego el Congreso regional del Partido Popular. Un día empezaron a hablar del proceso, y al siguiente tenían ya la fecha decidida y hasta la marca del agua que iban a poner en las mesas. Y heme aquí que, leyendo en tierras gaditanas la información de El País sobre el Congreso nacional, encontré la respuesta: Resulta que todos los congresos regionales y provinciales que estuvieran sin convocar en el momento de celebrarse el nacional, tienen que introducir la novedad de la elección del Presidente por medio del voto directo y secreto de todos y cada uno de los militantes. Resumiendo, que a Nacho Diego le entró la cagalera del siglo, y pensó que eso de que voten todos los militantes era demasiada prueba para tan poco fuste político. Tranquilo hombre, que Narciso no tiene prisa. Por mí, que Diego siga muchos años. Hay que cuidarle.

Termino en Torrelavega. Allí, la precandidata a la secretaría general del PSOE de Cantabria que cuenta con el respaldo de El Mundo no termina de predicar con el ejemplo. Y no me refiero a que diga que hay que continuar con el pacto y ella se lo pase por el forro. Tampoco a que, a la vez que dice defender un mayor contacto con la sociedad, le dé repelús hablar con los vecinos de su ciudad, o con los sindicatos. No; pensaba en eso que dice (y que yo comparto) de que hay que mejorar la comunicación del partido. Al ver su foto, no parece que lo tenga demasiado claro. A la derecha de la instantánea se puede ver una enorme pantalla con un Power point en el que aparecen unas imágenes que evocan algo antiguo, y un eslogan digno del año del mundial de naranjito: Una legislatura para seguir construyendo futuro. Es todo menos claro, sencillo, breve, directo y potencialmente repetible por la gente. Por no hablar de que los gerundios están prohibidos en publicidad. En fin, que si esos son los cambios en la comunicación de los que se habla, virgencita que me quede como estoy.

¿Y ésto a quién le importa? Por la noche hay fútbol y se nos quitan todas las penas. Apuesto por un 3-1 a favor de España, y el domingo a disfrutar de la gran final. Será el momento de poner a prueba la identidad nacional (que palabras tan bonitas) de mi hermana Raquel, que lleva cinco años viviendo en Deutschland, y que es más alemana que la mitad de los jugadores de la selección tricampeona de Europa. Así que, pase lo que pase, alguien va a ser feliz el domingo. Y eso es lo más importante.





Tengo abandonado el blog

26 05 2008

Justo cuando había conseguido llevar esta bitácora a sus mayores éxitos de audiencia, me da por tirarme más de una semana sin contar nada. ¿Tendré miedo al éxito fácil? ¿Serán reminiscencias de mi época de bartleby? El caso es que la sequía empieza a ser preocupante y me veo en la obligación de atajar el problema. Podría hacer el típico post con ciento cuarenta y siete hipervínculos a temas de actualidad o de supuesto interés para salir del paso, pero no tengo claro que esa deba ser mi contribución a la blogosfera.

Esta mañana nos hemos levantado sobresaltados por el último episodio de la movida precongresual del Partido Popular. Si tu secretario de comunicación dice que no eres el líder que necesita el partido, tienes dos opciones: cesarle o hacerle caso. Yo si fuera Rajoy haría lo primero. Elorriaga no tiene ninguna credibilidad (a Rajoy no es que le sobre tampoco), porque supongo que alguna parte de culpa tendrá él, como responsable de la estrategia de comunicación del partido, en todos los problemas que tienen los populares.

Esa idea me lleva a un ejemplo más cercano, de aquí. Acabo de leer un teletipo de agencia en el que el filósofo del Besaya dice que la ejecutiva de Gorostiaga (de la que él es uno de sus miembros más ilustres) ha llevado el partido a la melancolía. Ante tan concienzudo análisis (sumado a las palabras de Elorriaga) he vuelto a pensar, en voz baja (ya subiré el volumen), que en las direcciones de los partidos deberían estar personas que tuvieran la capacidad de opinar con cierto criterio, hacer propuestas de futuro, cambiar las cosas que están mal y trabajar en equipo para ser vanguardia; no de pasar factura cuando interesa por una cuenta que es un poco de todos. Eso pasa por hacer los congresos como se hacen. Mirando los votos que trae cada uno. Poniendo encima de la mesa el número de delegados de la agrupación del dirigente local de turno, en lugar del talento de los compañeros y compañeras, que lo hay y mucho. Tanto que la mecánica ya duele (y huele).

Para mañana se nos anuncia otra ilustre comparecencia ante los medios (aquí también está la cosa planificada). Me gustaría avisar a los estrategas de la cosa que hay algunos mensajes que, aunque puedan compartirse, pierden toda su legitimidad en boca de personas que ya tenían nombre y apellidos cuando los dinosaurinos estaban en pleno esplendor sobre la tierra. ¿Qué pensará la gente ante este permanente revival? Me imagino que lo de coger el periódico de hoy y que siga pareciendo el de hace veinte años tiene que confundir un poco. Es hora de que otros nombres y otros apellidos empiecen a sonar algo más (mucho más). Porque, en caso contrario, si que nos espera la melancolía, y eterna.





Diego también se moja

8 05 2008

El Presidente del PP, Juan Ignacio (como se refieren a él en las informaciones de la prensa nacional), lleva un tiempo demasiado interesado en el proceso congresual del PSOE de Cantabria. Al mismo tiempo que dice no querer inmiscuirse en los asuntos internos de otro partido (que es lo que debería hacer), ha realizado ya tres o cuatro declaraciones en las que ha dejado bastante claro cuáles son sus preferencias. Debe ser que no tiene suficiente con dar media docena de ruedas de prensa semanales, en las que se muestra más como un aprendiz de bufón que como el responsable político que se supone es, y necesita sentir que tiene cierta capacidad de influir en lo que pasa a su alrededor.

No sé cómo encajan en su partido, acostumbrado a gobernar Cantabria desde la época de los reyes godos, que Juan Ignacio esté totalmente resignado en la oposición. Se le ve cómodo en su papel (ensayado en una ilustre escuela de teatro). De hecho, sabe que (salvo que sus predicciones tengan éxito) nunca va a tener otro, y da gracias cada día por lo que tiene. Tiene claro que Narciso le quiere mover la silla, pero es consciente de que todavía no toca. Aún le quedan, a Narciso, dos o tres millones de fotos impropias (pagadas por otras administraciones, eso sí que es una Carta de Capitalidad) antes de dar el salto a la política regional. Mientras tanto, Juan Ignacio a sus cosas. No le importa defender una postura un día, para al día siguiente decir todo lo contrario. ¿Qué más da?, pensará…

Me molesta que Juan Ignacio (animado por su padrino político, el del apellido conocido por estos lares) trate de influir en nuestro proceso congresual. Aunque me molesta más, que haya gente en nuestro partido que esté encantada con su comportamiento. Eso sí, me alegro de no estar en la opción que él defiende. Dedícate a lo tuyo, Juan Ignacio, que bastante tienes, y vete asumiendo que si los ciudadanos quieren os quedan muchos años de oposición. Cantabria seguro que lo agradecerá…





Hay esperanza

21 04 2008

Por el título, habrá quien piense que voy a escribir sobre el lío que tiene el Partido Popular. Y para no defraudar diré que me ha gustado el Rajoy de este sábado. Comentaba con un amigo que su intervención en Elche ha sido lo mejor que ha hecho desde que salió de Galicia. Una demostración de autoridad, demandada por los suyos, con la que trata de poner en su sitio a Esperanza Aguirre. José María Lasalle en El País de hoy, en un artículo algo más potable que los que nos dedica de vez en cuando en la prensa regional, remata a la Presidenta de Madrid con argumentos contundentes. Lasalle, en otro tiempo firme defensor del dogma liberal, ha virado por necesidad —igual que Rajoy— hacia unos planteamientos que pretenden mezclar el liberalismo con el acercamiento a algunas de las clásicas políticas socialdemócratas defensoras del estado del bienestar. Pero, por mucho que se pongan, la intolerancia del PP, su discurso antiguo y su adversión por la solidaridad, les siguen situando bastante más a la derecha de lo que pretenden transmitir.

Por aquí, mientras Diego y Narciso De la Serna se pelean por ver quien es más marianista —hasta que haya que hacerse de Esperanza o de quien sea—, el sábado el Alcalde de Cayón dijo en una entrevista en un medio regional, entre otras cosas, que Rajoy debía retirarse, y hoy en la desconexión matutina de la SER, con Santiago Recio como entrevistado, no se les ha ocurrido —igual es mucho pedir— preguntarle por la crisis del PP; eso sí, hemos asistido a una explicación pormenorizada —digna de los seguidores del chosisme— de cómo, a qué hora y en qué tipo de urna van a elegir los militantes ‘populares’ a sus compromisarios. No entiendo esta dinámica periodística tan extendida en nuestra tierra de evitar las cuestiones problemáticas a los dirigentes del Partido Popular, en menor medida, aunque también, cuando se trata del PRC, para cebarse cuando enfrente está un dirigente socialista. Igual es un problema de fondo y toda la culpa no es de la parte que pregunta, pero sería bueno resolverlo cuanto antes.

No quería escribir del lío del PP y al final… A lo que iba. Este fin de semana he llegado a la conclusión de que todavía hay esperanza para esta ciudad. El viernes tuve una distendida y extensa charla con una mujer muy comprometida con la cultura y, sobre todo, con el fomento de la lectura. Coincidencia de planteamientos, quejas y deseos para el futuro más próximo; sintiéndonos con la necesidad de hacer cosas para que, al menos, no sea por nosotros si nunca pasa nada en Santander. El sábado me levanté temprano en busca de los periódicos, algo de pan y un par de croissants, y saludé la llegada al barrio de Toni Barros, un emprendedor de aquí —retornado de Alemania— que ha abierto un local de diseño —precioso, tenéis que verlo— para vender, entre otras dulces cosas, brownies, tiramisú, arroz con leche, croissants y café Nespresso. Y todo eso al lado de Regma —justo enfrente del Limonar de Soano—, porque si uno opta por el océano azul qué importa lo cerca o lejos que esté la competencia. 

En algo más de diez minutos de obligada charla de presentación, compartimos las penas de la ciudad —las habituales—, me habló de alegrías como la música en la draga —no pude evitar sonreir y decirle que fue cosa mía— y coincidimos en lo olvidado que está el Museo de Bellas Artes que, si hubiera un mínimo de voluntad, debería servir de dinamizador de un entorno muy castigado. Larga vida a Toni Barros —espectaculares croissants franceses— y a todas aquellas personas emprendedoras y decididas que apuestan por dar un poco de aliento a esta ciudad llamada Santander. Con gente así hay esperanza.





Nuevos tiempos

14 03 2008

No he escrito ninguna valoración del 9M, porque ha habido tantas que seguro que alguna coincide con la que yo querría haber dicho, y si no, no pasa nada: lo importante son los resultados, no las interpretaciones —muchas de ellas, torticeras— que se hagan de ellos. Que algo se mueve en el PP es evidente. Y, también, que Zapatero va a aprovechar la victoria para, como reconoció el otro día, corregir errores. Se avecina, por tanto, una legislatura más tranquila, en la que ganará la batalla quién violente menos al ciudadano medio. Al PP se le acabaron los latiguillos de España se rompe, la familia se rompe, etc…, y al PSOE ya no le servirá la llamada al miedo, para concentrar a la izquierda, frente a un PP —se supone— más moderado. Se abre, por tanto, una legislatura apasionante, donde la estrategia y el cuidado de los mensajes adquirirán mayor protagonismo, desplazando a la crispación, la improvisación y el insulto.

Vaticino que —los que nos gusta la política con mayúsculas— vamos a disfrutar. A Rajoy va a ser difícil que se le quite la cara de perdedor, aún cambiando a Zaplana por González Pons (valenciano de Camps), y Acebes por Pío García Escudero (madrileño, pero no de Esperanza). Zapatero aprovechará para arreglar lo que queda en el partido, y recompensar a algunos de sus más fieles con un ministerio. Lo mejor para los intereses del PSOE es que se liberase de trabajo, y se dedicase a comunicar la acción del Gobierno. Su telegenia y el buen rollo que destila aportarán muchas más adhesiones que una nueva escalada de iniciativas legislativas. En definitiva, que llegan nuevos tiempos, y el que no lo entienda quedará fuera de la dinámica. Lo mejor de todo es que va a ser la legislatura de Carme Chacón y Eduardo Madina.





Los más bajos instintos

12 02 2008

Mariano está desatado. Ve más cerca que nunca la posibilidad de ganar las elecciones, y no va a dejar de hacer, ni de decir, nada que pueda ayudarle a conseguir ese objetivo. En realidad, visto así, parece lo lógico: que un candidato a Presidente de Gobierno haga todo lo que esté en su mano para lograr ser elegido. El problema viene al comprobar que no le importan, lo más mínimo, los daños colaterales que pueda producir —que ya está produciendo— su estrategia de alimentar el miedo a lo diferente. Sólo tiene una cosa en mente: conseguir el mayor número de votos posibles —vuelve a parecer lógico, ¿verdad?—, tanto de su electorado tradicional —que los tiene bastante asegurados haga lo que haga—, como de parte del granero de voto socialista: barrios desfavorecidos, clase trabajadora, determinada clase media… Ni Sarkozy ni Merkel: el modelo que defiende Rajoy es el de Le Pen; el mismo que llevó al fascista francés a disputarle la Presidencia de la República a Chirac en el año 2002, gracias al apoyo de los petit gens, de las clases populares. La ostentación de la bandera, la idea de España —una, grande y libre—, la puesta en valor de las costumbres españolas, el anticatalanismo, el antivasquismo, el dogmatismo en la política antiterrorista, la utilización de las víctimas, la complicidad con la jerarquía eclesiástica, la ofensiva contra las otras lenguas oficiales, la criminalización de la inmigración, el desprecio absoluto al importante papel que juegan los inmigrantes, la homofobia, la cárcel para los menores infractores… No es una estrategia novedosa, tiene copyright: está registrada a nombre de la extrema derecha. Lo nuevo es que el PP haya decidido quitarse la careta del todo. Y lo preocupante es que ese discurso encuentre buena acogida en una parte importante de la población de este país—lo que es un hecho comprobado; no hay más que estar en la calle—. Algo estamos haciendo mal. ¿En qué estábamos pensando? ¿Alguien dudaba que Rajoy iba a hacer todo lo posible por ganar las elecciones? O es que no hemos seguido su comportamiento durante toda la legislatura. Si pudieron acusar a Zapatero de ser cómplice de ETA… ¿Qué pensábamos que iban a dejar de hacer o de decir? Y…¿Qué va a ser lo próximo? Quizá decir que va a abrir un Guantánamo en España. Y lo que más me preocupa, en estos momentos: ¿Qué va a hacer el PSOE para contrarrestar esa, tan terrible como eficaz, estrategia? ¿Y para recuperar la iniciativa política? Mientras tanto, Rajoy ha conseguido el primer hito de su elaborada estrategia: los más bajos instintos están desatados. Y en la calle se propagan como el fuego. Y no sé si tenemos efectivos suficientes —ni razones convincentes— para hacer que los daños sean los menores posibles. Y no me refiero al resultado electoral. Que, al final, es lo menos importante.





Costumbres de los españoles

7 02 2008

He pensado ayudar a Rajoy en la ingente tarea de hacer un listado de las costumbres de los españoles —a respetar por todo aquél que quiera pisar suelo patrio por un tiempo—, que irán en la parte contratante de la tercera parte del contrato que Mariano quiere hacerle firmar a la gente que viene a nuestro país, buscando un futuro —y un presente— mejor. Lo de cumplir las leyes, lo obvio, porque eso lo tiene que hacer todo el mundo, sin distinción. Lo de la higiene prefiero no comentarlo, porque me viene la imagen de Mariano con el jabón chimbo pasando por la ducha —fría, claro— a todo aquél que no haya tenido la suerte de nacer en territorio español. Pero vamos con la lista de costumbres de los españoles a respetar —se admiten aportaciones—:
La memoria de los peces; las comilonas en navidad y fiestas de guardar; la comunión vestidos de marineritos y princesitas; la violencia machista; la homofobia; la corrupción urbanística —la corrupción en general—; el chismorreo; los programas del corazón; la mala educación; los escupitajos en el suelo; los sonoros eructos; mascar chicle con la boca abierta; el archirrepetido hay que; los toros; la envidia —nuestro deporte nacional—; el habitual cuatro mirando y uno trabajando; la misa de los domingos; la soberbia; los prejuicios; el olvido de nuestros mayores; el individualismo; el culto a Gran Hermano; comprar pocos libros y leer aún menos; el afán de protagonismo; pensar mal de todo el mundo; el enriquecimiento fácil; el gusto por el mal gusto; el voto a un partido de derecha extrema como el PP; las falsas dietas de adelgazamiento; el dinero rápido —y leonino— de cofidis; el nacionalcatolicismo; la publicidad engañosa; la quema de autobuses; las comisiones de los bancos; los correos spam; los programas de tarot; la incompresión de lo diferente; no saber inglés; el control sobre la creatividad… No sigo, que me deprimo.





20.625

2 02 2008

Veinte mil seiscientos veinticinco. Son los jóvenes que van a poder votar, por primera vez, en unas Elecciones Generales en Cantabria. Es una cifra importante; superior a las de otras provincias, como Valladolid, con un número similar de habitantes. Un grupo a tener en cuenta, ya que su comportamiento electoral puede tener cierta influencia (y no sólo por eso). Son los nuevos votantes, que se posicionan, mayoritariamente, en contra de lo establecido: del partido en el Gobierno, de los que mandan. Aunque es posible que, esta vez, cambie esa tendencia, visto el comportamiento del voto joven en las elecciones de 2004 —mayoritariamente socialista—, y la legislatura tan pedagógica que nos ha dedicado la derecha extrema que gobierna en el PP.

En estas elecciones generales se incorporan menos jóvenes que a otras convocatorias anteriores —por el descenso de la natalidad y la imposibilidad de votar para los extranjeros—, y eso quizá lleve a los partidos a centrar más sus mensajes en otros colectivos más numerosos, y más rentables electoralmente. Lo que quizá pueda ser una opción defendible para el corto plazo, es una decisión muy perjudicial para el futuro. Necesitamos incorporar a esos jóvenes a la participación política, y eso no es posible dándoles la espalda: no considerándolos como sujetos de derechos, como demandantes de políticas, y como activos reivindicativos. Ser justos con los jóvenes, que se incorporan por primera vez a votar, no es sólo (que también) hacer campaña utilizando todas las herramientas que nos brinda internet —como parece creer alguna gente—; ser justos con los jóvenes significa considerarlos de igual manera que a cualquier otro votante, respetando su inteligencia y entendiendo sus aspiraciones. Si somos capaces de comprender cuáles son sus sueños individuales y colectivos, tendremos mucho camino andado.

Esta legislatura, por fin, ha habido un Gobierno que ha afrontado, de manera seria y sincera, los dos grandes problemas de los jóvenes: empleo precario y vivienda inaccesible. Se ha podido estar más o menos acertado, pero ha habido una voluntad, casi épica, por cambiar una dinámica que algunos pintaron —y lo siguen haciendo— como inmutable. (Todavía recuerdo aquellas indecentes palabras —en realidad, no eran indecentes las palabras, si no las intenciones del que las pronunciaba— de Cascos sobre que si se vendían muchas viviendas, aún siendo caras, era porque la gente podía pagarlas). El PSOE debe seguir poniendo en valor todas las iniciativas que ha puesto en marcha para la juventud, pero sobre todo tiene que seguir abriendo cauces para que los jóvenes digan lo que les apetezca, y tengan capacidad real para cambiar las cosas que no les gustan. Esta misma mañana, la ministra Elena Salgado —inmersa en una intensa y cercana presencia en Cantabria—, decía, en un encuentro con gente joven, que “el gobierno socialista ha cumplido con los jóvenes y lo va a seguir haciendo”. Mientras que el PP, gobernado por la COPE y Aznar, no es, desde luego, un lugar donde habita el buen rollo necesario que necesita la gente joven para poder respirar. Como decía hace unos días Carme Chacón —la política de moda—, en el Cercle d´Economía: “…delante de nosotros se abren dos caminos, y únicamente dos caminos: o preside el Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, o lo hace Mariano Rajoy”. Y ante esa decisiva tesitura —tan sencilla en su planteamiento como compleja en sus consecuencias—, me resultaría extraño, y difícil de entender, un resultado que no fuese que la mayoría de los jóvenes, el nueve de marzo, opten por votar a ZP.





Lasalle y las palabras de cincuenta euros

25 01 2008

Lo reconozco: soy uno de los ocho despistados —incluyo aquí al autor y, supongo, al jefe de cierre del rotativo— que han leído, con cierta atención, el astronómico ejercicio intelectual (hecho tribuna libre) del diputado popular José María Lasalle, que ha sido publicado hoy en un periódico de tirada regional. Aparte de la escasa consistencia —la realidad se puede manipular, pero sigue siendo la realidad— de lo que podríamos llamar idea central del artículo: negación de cualquier bondad, por mínima que sea, del Gobierno de Zapatero y del PSOE actual, y anuncio de los peores y más terribles augurios para España, si volviese a ganar las elecciones el partido socialista…, es destacable la inclusión —con el objetivo de convencernos de su estratósferica formación y brillante capacidad para la oratoria y el discurso político— de unas cuantas palabras de cincuenta euros (antes eran de veinte duros, pero con la inflación ya se sabe). He elegido las que más me han impresionado: inane, corifeos, anatemizar, adánica, oprobiosa y fratría. (Te confieso, José María, que me he sentido pequeño, casi minúsculo, al lado de tu verbo; he dudado en seguir escribiendo, pero me he armado de valor —inyectándome autoestima en vena— y he podido encontrar las fuerzas para continuar).
Me resulta complicado entender cómo encaja definirse, hasta la saciedad, como liberal —y poco menos que discípulo (virtual, me imagino) de Locke— con la militancia activa en un partido que apuesta, sin rubor, por la confusión de Estado e Iglesia, y que, últimamente, cuando ha habido que posicionarse siempre lo ha hecho del lado de los cardenales y los obispos, y no de las Leyes aprobadas por el poder legislativo.
No sé si es que estoy sensible después de haber leído Los Girasoles Ciegos, pero me ha ofendido, especialmente, una de las perlas del magno texto del diputado: ”…aquella oprobiosa dictadura franquista que toda la sociedad española sufrió por igual“. Supongo que no hace falta añadir nada y supongo, también, que no era tan innecesaria la Ley de la Memoria Histórica, cuando parece que se ha olvidado hasta lo más elemental.
Aún así, le reconozco alguna virtud al texto: la de calificar al Partido Popular como derrotado y vencido en el 14M; aunque sea ya al final de la legislatura no está de más reconocer el resultado de las elecciones. Seguramente, el trío Aznaracebeszaplana no sea de la misma opinión. Si el Partido Popular y su coro mediático hubieran hecho eso, el mismo 14M o al día siguiente, esta legislatura hubiera sido mucho más sana y productiva, y la crispación, a la que se refiere Lasalle en su artículo, sería tan sólo una palabra aguda y de tres sílabas. Pero la crispación, por desgracia, es, sobre todo, ese fenómeno que se produce sólo cuando el Partido Popular está en la oposición.
En fin, que uno espera más de quien dicen que le escribe los discursos a Mariano Rajoy…  (¿Que uno espera más de quien dicen que le escribe los discursos a Mariano Rajoy?).
En fin, que no sé cómo le aguantas Meritxel.





El PP en coma

16 01 2008

El PP en coma, por voluntad propia y declarada. Es el tema del día desde ayer por la noche. Rajoy se hace el harakiri electoral para garantizarse, internamente, una derrota contenida. No hay una palabra en el diccionario cuyo significado real esté más alejado del académico. Me refiero a orgánica que, según la RAE, es estar con disposición o aptitud para vivir, o tener armonía y consonancia. No parece que la cuestión —ni siquiera se le puede llamar vida— orgánica del PP tenga nada que ver con lo que nos cuentan los académicos. Pero para académicos los responsables de comunicación del partido de Rajoy, que ayer nos obsequiaron con un estrambótico comunicado de prensa, cuya mayor virtud —aparte de su maravillosa aportación al enredo— es haber sido capaz de construir un texto de ciento veintidós palabras unidas, tan sólo, por una coma; así pasará a la historia. No sabía que en el aparato genovés fueran expertos en los mensajes encriptados.