Molino indefenso

28 08 2009

Podría escribir hasta aburrir acerca de lo que estoy escuchando/leyendo en el debate (?) sobre el Plan Eólico, pero he pensado que no va a servir para nada, así que me ahorro el trabajo. Pero sí quiero poner un pequeño ejemplo práctico de lo que debería estar prohibido en Comunicación Política (en mayúsculas que bastante la hacen sufrir algunos/as). El 90% de lo que se ha dicho acerca del Plan Eólico (sobre todo en el bando de la defensa, porque la acusación, aunque descoordinada, imprecisa y facilona, ha pulsado alguna tecla correcta) pasará a formar parte del Museo de los Horrores de la Comunicación Política, pero hay un corte que he escuchado/leído en estos días que me ha sobrecogido por encima del resto:

“Consideramos absolutamente fundamental que todos los ciudadanos de Cantabria, que todos los vecinos de Liérganes, tengan la tranquilidad y la seguridad de que no se va a cometer ningún abuso ni ningún daño irreparable, ni en este municipio ni en ninguno de los otros 45 ayuntamientos afectados por el plan eólico. Y esto es así porque tenemos leyes que protegen nuestros recursos naturales y que establecen claramente dónde se pueden ubicar y dónde no se pueden ubicar parques eólicos. Pero es que además el proyecto de desarrollo eólico del Gobierno de Cantabria mirará con lupa molino a molino para garantizar que cumplen con lo establecido en la normativa vigente y para velar por la conservación del entorno natural y de la riqueza medioambiental de Cantabria.”

Tiene mérito porque es muy difícil concentrar en sólo 125 palabras tantas referencias negativas o neutras (la negrita es mía) a un proyecto que se pretende defender (?). Si yo fuera un molino, un pobre molino indefenso y acusado ya de casi todo, solicitaría renunciar a mis abogados/as para poder defenderme por mi cuenta; seguro que nos iría mucho mejor a todos.

Y para que no digan que no aporto nada (hay gente muy atrevida), y porque sé que hay alguno al que se le atratanga leer un libro entero, dejo aquí un enlace a un texto de George Lakoff (extraído de Puntos de Reflexión. Manual del Progresista) en el que resume de manera muy sencilla las doce trampas que hay que evitar en comunicación. Me conformaría con que dejásemos de caer en un par de ellas, no pido mucho…





Puede ir bien

10 10 2008

«Puede ir bien» y «tiene buena pinta» son dos de las frases más repetidas en estos momentos previos al XI Congreso Regional del PSOE de Cantabria. Me parece una buena forma de empezar ese encuentro vital para el futuro del partido y de nuestra región. El proceso precongresual ha durado mucho, demasiado, y algunos han querido convertir el debate en un campo de batalla en el que ha valido todo (hasta lo que nunca debe valer) para tratar de desgastar al contrario. Mañana, en la comparecencia ante los delegados, sólo una de las intervinientes podrá presumir de haber mantenido las formas. Y ese es un valor importante en estos tiempos de marrullería.

Este fin de semana tenemos la responsabilidad de recuperar un aspecto saludable y curar alguna enfermedad que nos tiene postrados en la cama. El diagnóstico está claro, sabemos qué órganos no funcionan, y cuáles lo hacen pero no como deberían. Ahora hace falta que la médico (que sabe mejor que nadie lo que hay que hacer) coja el bisturí y opere. Necesitamos células nuevas, varias transfusiones de sangre, y llevar una vida saludable: adecuada alimentación, algo de ejercicio físico, y cultivo de la mente leyendo, yendo al cine, y disfrutando del arte en general. Un partido es como una persona: ¡A ver si nos cuidamos un poco más! 





No se aclaran

29 09 2008

Edición dominical de El Mundo: En páginas nacionales, Manuel Sánchez firma un reportaje titulado ‘Zapatero configura un PSOE a su medida…’ En el interior, en el marco de un análisis sobre los cambios en las diferentes federaciones del PSOE, hay una información referida a Cantabria, que cito textualmente: «Dolores Gorostiaga volverá a ser la secretaria general del PSOE cántabro a mediados de octubre, con un apoyo mayoritario.» Ese mismo día, en la editorial de la edición cántabra se dice, cito textualmente también: «El congreso socialista sigue siendo el centro de atención político en Cantabria y aunque muchos lo han dado por finalizado antes de iniciarse, el paso de los días demuestra que las espadas siguen en todo lo alto y que aún es muy aventurado intentar contar por anticipado el desenlace.»

Cuando dice lo de es muy aventurado intentar contar por anticipado el desenlace supongo que se referirá al periodista de El Mundo, Manuel Sánchez. Podrían ponerse de acuerdo, ¿no? Es lo menos que se puede pedir, para no volver tarumba al lector. Igual es que hay una corriente organizada  dentro de El Mundo, que tiene su propia opinión sobre las cosas que pasan y la expresan libremente. En fin… Una de dos: o no pintan mucho en Madrid, o alguien quiere manipular la realidad para adaptarla a sus intereses (ni siquiera son los suyos, y eso es lo que más me apena). O puede ser que las dos sean correctas. Me inclino por esto último. 

P.D.- Pensaba haber hecho algún comentario al respecto de la enésima reentré de Jaime Blanco, o de los artículos (?) de Víctor Gijón (otro experto en la manipulación de la realidad), pero no me encuentro con ganas esta mañana.





Peor que mal

14 08 2008

El deterioro del periodismo, y del papel de los periodistas, está siendo un tema recurrente en el Seminario sobre Antonio Tabucchi. Se entiende, si tenemos en cuenta que la situación de los medios de comunicación en Italia, según organismos internacionales, está aún peor que, por ejemplo, en Filipinas. El escritor italiano ha dicho, entre otras cosas, que: «la voz crítica de los intelectuales queda apagada por el poder de los medios». ¿Cómo luchar contra cuatro o cinco horas de televisión diarias? Imposible, y nadie está a salvo de esa preocupante realidad.

Hoy, leyendo una noticia absolutamente surrealista al respecto de la suspensión del Summer Festival, reflexionaba sobre el papel de los periodistas. ¿Para qué sirve el periodismo hoy en día? ¿Para transcribir teletipos? Si la política, en ocasiones,  es una manera de escribir la historia al gusto del político de turno, ¿cuál debe ser el papel del periodista? Llegados a este terrible punto, ¿no tiene el periodista nada que decir? ¿Quién alivia al ciudadano normal de esta terrible indefensión? En definitiva, ¿quién testifica por el testigo?

Al hilo de esta noticia, me han asaltado varias cuestiones: si se puede hablar en presente de algo que es pasado, si alguien es capaz de plantear una revisión de los hechos probados para desplazar de su lado la responsabilidad, si hay gente dispuesta a mentir sistemáticamente tan sólo por buscar el patético y entregado respaldo de los suyos y de aquellos que no tienen memoria, consciencia ni conciencia, ¿dónde está el límite? ¿A qué vamos a decir que no? ¿Cuál es la línea que no podemos ni debemos sobrepasar? O, por el contrario, ¿las hemos cruzado ya todas?

En medio de este deprimente panorama, surge —¿casualmente?— en nuestra región una especie de nuevo sindicato del crimen periódistico. Se han unido —por fin, ya han tardado— varios catedráticos de la mentira y la indecencia. Insignes periodistas como Félix el Locha, Fran J. Girao o Fernando Collado lideran un movimiento asociativo que seguro tendrá entre sus fines promover un periodismo de calidad, el respeto a los libros de estilo, la defensa a ultranza de la ética periodista y el respeto a la verdad y a los demás. No necesito que nadie me alerte sobre la mierda, porque cuando es de calidad huele a mucha distancia. Al final, van a conseguir banalizarlo todo y algunos reprochables comportamientos acabarán estando legitimados, o al menos asumidos por la gente, gracias al inestimable y calculado soporte de quienes dicen buscar el efecto contrario.





Narcisismo político

4 08 2008

Míralos, como reptiles,
al acecho de la presa,
negociando en cada mesa
maquillajes de ocasión;
siguen todos los raíles
que conduzcan a la cumbre,
locos por que nos deslumbre
su parásita ambición.

La belleza, Luis Eduardo Aute.

Reconozco que no me ha sorprendido la entrevista conjunta de Marcano y De la Serna en RNE, recogida ayer por Europa Press, y que aparece hoy como primera noticia política en los diferentes diarios regionales. Tampoco el contenido de la misma, ni el tono, ni los mensajes que los dos líderes del narcisismo político en Cantabria han querido trasladar al ámbito de sus partidos (sobre todo), y a la sociedad. Hablan de excelente relación, intensa colaboración y otras palabras tan largas como vacías (en sus bocas), y yo, mientras tanto, trato de encontrar algo que haya aportado a la ciudad su maravillosa amistad y no lo encuentro, más allá de medio centenar de fotos en otras medio centenar de poses diferentes, que lo de mirar a la cámara y poner gesto de interesantes hay que reconocer que se les da estupendamente.

Está claro lo que pretenden, además de seguir cultivando su narcisismo y el gusto por aparecer sonriendo (sin motivo aparente) en los medios de comunicación. De la Serna sabe que necesita acercarse al PRC para tener éxito en sus aspiraciones (tan ilimitadas como su ego), y con Mediavilla lo tiene complicado porque compiten por el mismo espacio electoral. Por su parte, Marcano es consciente de que su buena relación con el futuro líder del PP será un punto a su favor en el momento de resolver la necesaria sucesión de Revilla. Mientras tanto, fotos, sonrisas, jabón, mucha infografía y poca chicha.

Excusatio non petita… A pesar de sus apresuradas y ensayadas aclaraciones, demuestran muy poca lealtad a sus partidos con su actitud de rollito veraniego. De la Serna deja en un lugar penoso a Nacho Diego, siempre empeñado en demonizar todo lo que no huela a pepero, aunque últimamente le haya dado por ofrecer diferentes pactos (tengo que advertir, en este punto, que el resposicionamiento sirve para el marketing comercial; pero en comunicación política no ha tenido éxito nunca, vamos, que aunque la mona se vista de seda…), y Marcano da un paso adelante en una carrera (la de la sucesión del prohombre regional) en la que tiene como competidores a Mediavilla, Mazón (a la chita callando), De la Sierra, la alcaldesa de Comillas (otra experta en la venta de logros ajenos) y Aurora (la poderosa e influyente madrina de la Fragata Cantabria).

Marcano y De la Serna, De la Serna y Marcano, los dos mejores ejemplos de narcisismo político, amenazan con nuevos capítulos de su maravillosa historia de amor y desenfreno político. Como si no tuviéramos ya ración de cutrez, como si nos hiciera falta incrementar la nómina de engolados, como si no estuviera a punto de reventar el depósito regional de pan y circo. No necesitamos más Marcano, ni más Marcanos. Soy de los que opinan (cada vez somos más) que hasta que la política cultural (?) deje de estar en sus manos no habrá un cambio de verdad en esta región (para que ese cambio sea de verdad y para siempre, hacen falta otras muchas cosas; pero no tengo el cuerpo esta mañana para flagelarme). No necesitamos más De la Serna, ni más De la Sernas. Soy de los que opinan (cada vez somos más) que, detrás de esa sonrisa medida de labios torcidos sobre sí mismos, ensayada hasta la extenuación ante el espejo, detrás de esa pretendida juventud disfrazada de Confecciones Mundi, hay un tipo de político (?) de los que no necesitamos ya más en esta tierra. No me quiero imaginar Cantabria con De la Serna de Presidente y Marcano de Vicepresidente. Por si acaso, voy preparando la mochila del exilio.





Un poco de estopa

26 06 2008

Hay días en que a uno se le quitan las ganas de casi todo según echa un vistazo a la prensa regional. Y hoy es uno de ellos. Confieso que me ha impresionado esa foto del consejero acultural, en Madrid, con lo más granado de la vanguardia creativa de nuestro país: Pedro Ruiz, Emma Ozores, Sancho Gracia, Paloma O´shea, Mónica Hoyos, Paco Valladares… Si quería echar por tierra la programación cultural de la región para esta verano lo ha conseguido. No había mucho que defender, la verdad, pero podía disimular un poco, y habernos dado gato por liebre. Pero, ¿para qué disimular? Supongo que hace tiempo que le importan un bledo demasiadas cosas.

Sigo indagando y leo que la Consejería de Economía y Hacienda va a firmar un convenio con la Fundación Comercio Cantabria para que ésta se encargue, durante los próximos tres años, del proyecto Gestiona —según sus promotores, una herramienta supermegarinnovadoradelamuerte que enseña a los jóvenes universitarios para qué sirve el presupuesto del Gobierno regional; quizá deberían aprenderlo aquéllos—, por la pequeña cantidad de dos millones setecientos mil euros. Debo reconocer que se han superado. Pensé que lo del proyecto Gestiona no daba ya más de sí; pero me equivoqué. No hay límites. Me molestan profundamente este tipo de cosas. Llueve sobre mojado, cuando debería salir el sol.

Miro por el retrovisor y recuerdo de qué manera tan precipitada y urgente ha convocado Nacho Diego el Congreso regional del Partido Popular. Un día empezaron a hablar del proceso, y al siguiente tenían ya la fecha decidida y hasta la marca del agua que iban a poner en las mesas. Y heme aquí que, leyendo en tierras gaditanas la información de El País sobre el Congreso nacional, encontré la respuesta: Resulta que todos los congresos regionales y provinciales que estuvieran sin convocar en el momento de celebrarse el nacional, tienen que introducir la novedad de la elección del Presidente por medio del voto directo y secreto de todos y cada uno de los militantes. Resumiendo, que a Nacho Diego le entró la cagalera del siglo, y pensó que eso de que voten todos los militantes era demasiada prueba para tan poco fuste político. Tranquilo hombre, que Narciso no tiene prisa. Por mí, que Diego siga muchos años. Hay que cuidarle.

Termino en Torrelavega. Allí, la precandidata a la secretaría general del PSOE de Cantabria que cuenta con el respaldo de El Mundo no termina de predicar con el ejemplo. Y no me refiero a que diga que hay que continuar con el pacto y ella se lo pase por el forro. Tampoco a que, a la vez que dice defender un mayor contacto con la sociedad, le dé repelús hablar con los vecinos de su ciudad, o con los sindicatos. No; pensaba en eso que dice (y que yo comparto) de que hay que mejorar la comunicación del partido. Al ver su foto, no parece que lo tenga demasiado claro. A la derecha de la instantánea se puede ver una enorme pantalla con un Power point en el que aparecen unas imágenes que evocan algo antiguo, y un eslogan digno del año del mundial de naranjito: Una legislatura para seguir construyendo futuro. Es todo menos claro, sencillo, breve, directo y potencialmente repetible por la gente. Por no hablar de que los gerundios están prohibidos en publicidad. En fin, que si esos son los cambios en la comunicación de los que se habla, virgencita que me quede como estoy.

¿Y ésto a quién le importa? Por la noche hay fútbol y se nos quitan todas las penas. Apuesto por un 3-1 a favor de España, y el domingo a disfrutar de la gran final. Será el momento de poner a prueba la identidad nacional (que palabras tan bonitas) de mi hermana Raquel, que lleva cinco años viviendo en Deutschland, y que es más alemana que la mitad de los jugadores de la selección tricampeona de Europa. Así que, pase lo que pase, alguien va a ser feliz el domingo. Y eso es lo más importante.





Tengo abandonado el blog

26 05 2008

Justo cuando había conseguido llevar esta bitácora a sus mayores éxitos de audiencia, me da por tirarme más de una semana sin contar nada. ¿Tendré miedo al éxito fácil? ¿Serán reminiscencias de mi época de bartleby? El caso es que la sequía empieza a ser preocupante y me veo en la obligación de atajar el problema. Podría hacer el típico post con ciento cuarenta y siete hipervínculos a temas de actualidad o de supuesto interés para salir del paso, pero no tengo claro que esa deba ser mi contribución a la blogosfera.

Esta mañana nos hemos levantado sobresaltados por el último episodio de la movida precongresual del Partido Popular. Si tu secretario de comunicación dice que no eres el líder que necesita el partido, tienes dos opciones: cesarle o hacerle caso. Yo si fuera Rajoy haría lo primero. Elorriaga no tiene ninguna credibilidad (a Rajoy no es que le sobre tampoco), porque supongo que alguna parte de culpa tendrá él, como responsable de la estrategia de comunicación del partido, en todos los problemas que tienen los populares.

Esa idea me lleva a un ejemplo más cercano, de aquí. Acabo de leer un teletipo de agencia en el que el filósofo del Besaya dice que la ejecutiva de Gorostiaga (de la que él es uno de sus miembros más ilustres) ha llevado el partido a la melancolía. Ante tan concienzudo análisis (sumado a las palabras de Elorriaga) he vuelto a pensar, en voz baja (ya subiré el volumen), que en las direcciones de los partidos deberían estar personas que tuvieran la capacidad de opinar con cierto criterio, hacer propuestas de futuro, cambiar las cosas que están mal y trabajar en equipo para ser vanguardia; no de pasar factura cuando interesa por una cuenta que es un poco de todos. Eso pasa por hacer los congresos como se hacen. Mirando los votos que trae cada uno. Poniendo encima de la mesa el número de delegados de la agrupación del dirigente local de turno, en lugar del talento de los compañeros y compañeras, que lo hay y mucho. Tanto que la mecánica ya duele (y huele).

Para mañana se nos anuncia otra ilustre comparecencia ante los medios (aquí también está la cosa planificada). Me gustaría avisar a los estrategas de la cosa que hay algunos mensajes que, aunque puedan compartirse, pierden toda su legitimidad en boca de personas que ya tenían nombre y apellidos cuando los dinosaurinos estaban en pleno esplendor sobre la tierra. ¿Qué pensará la gente ante este permanente revival? Me imagino que lo de coger el periódico de hoy y que siga pareciendo el de hace veinte años tiene que confundir un poco. Es hora de que otros nombres y otros apellidos empiecen a sonar algo más (mucho más). Porque, en caso contrario, si que nos espera la melancolía, y eterna.





Diego también se moja

8 05 2008

El Presidente del PP, Juan Ignacio (como se refieren a él en las informaciones de la prensa nacional), lleva un tiempo demasiado interesado en el proceso congresual del PSOE de Cantabria. Al mismo tiempo que dice no querer inmiscuirse en los asuntos internos de otro partido (que es lo que debería hacer), ha realizado ya tres o cuatro declaraciones en las que ha dejado bastante claro cuáles son sus preferencias. Debe ser que no tiene suficiente con dar media docena de ruedas de prensa semanales, en las que se muestra más como un aprendiz de bufón que como el responsable político que se supone es, y necesita sentir que tiene cierta capacidad de influir en lo que pasa a su alrededor.

No sé cómo encajan en su partido, acostumbrado a gobernar Cantabria desde la época de los reyes godos, que Juan Ignacio esté totalmente resignado en la oposición. Se le ve cómodo en su papel (ensayado en una ilustre escuela de teatro). De hecho, sabe que (salvo que sus predicciones tengan éxito) nunca va a tener otro, y da gracias cada día por lo que tiene. Tiene claro que Narciso le quiere mover la silla, pero es consciente de que todavía no toca. Aún le quedan, a Narciso, dos o tres millones de fotos impropias (pagadas por otras administraciones, eso sí que es una Carta de Capitalidad) antes de dar el salto a la política regional. Mientras tanto, Juan Ignacio a sus cosas. No le importa defender una postura un día, para al día siguiente decir todo lo contrario. ¿Qué más da?, pensará…

Me molesta que Juan Ignacio (animado por su padrino político, el del apellido conocido por estos lares) trate de influir en nuestro proceso congresual. Aunque me molesta más, que haya gente en nuestro partido que esté encantada con su comportamiento. Eso sí, me alegro de no estar en la opción que él defiende. Dedícate a lo tuyo, Juan Ignacio, que bastante tienes, y vete asumiendo que si los ciudadanos quieren os quedan muchos años de oposición. Cantabria seguro que lo agradecerá…





Me voy a mojar

6 05 2008

Nunca he sido de los que se esconden; ni de los que se guardan lo que piensan por miedo. De hecho, he recibido reproches —algunos más cariñosos que otros— por haber dado siempre mi opinión sin adulterar. Me afilié al PSOE en el año 1993. Llevo, pues, quince años de militancia en los que he visto de todo. Y cuando digo de todo, es de todo. Fui de los que, en el año 2000, pidieron públicamente la dimisión de Jaime Blanco —y de todo lo que él representaba y todavía representa—, y de los que, en aquella época, trabajamos duro por el cambio en el partido. Un cambio que vino de la mano de Lola Gorostiaga para quien —no descubro nada— he trabajado lealmente, y sobre todo con mucho ánimo crítico, siempre que he tenido la oportunidad.

La más importante me llegó en el año 2003, cuando fui el número seis de la candidatura socialista al Parlamento de Cantabria, y, posteriormente, con mi designación como Director General de Juventud. Una época intensa, para lo bueno y para lo malo, de la que me quedo con un realidad difícil de rebatir: cambiamos muchas cosas que parecían inmutables. Algunas malas experiencias con las que sufrí demasiado en ese periodo, y la necesidad de tomarme un tiempo para reflexionar acerca de mi vida, me llevaron, después de las elecciones del 2007, a descender algún escalón. Pero, viendo los últimos acontecimientos, he decidido aparcar, por un tiempo, esa necesaria reflexión personal, y el meditado alejamiento temporal, para pasar a la acción sin tapujos ni medias tintas.

Lola ha cometido errores. En algunos de ellos, lamentablemente, sigue cayendo. Es verdad que eso sólo les pasa a los que toman decisiones, a los que arriesgan… Es el momento de reconducir bastantes cosas; creo que ella es consciente de ello, y está decidida a hacerlo. Como digo, es cierto que hay cosas desesperantes, pero también lo es que hemos conseguido el sueño de gobernar en Cantabria para cambiar la vida de la gente. Cantabria nunca ha estado como ahora, y el mayor mérito es de los socialistas —me siento orgulloso de ello—, aunque no hayamos sido capaces de explicarlo —de comunicarlo— adecuadamente. No quiero que mi partido facilite que la derecha vuelva a gobernar en Cantabria. No quiero volver a la época en que la dirección estaba cómoda en la oposición, no quería gobernar y prefería que mandase la derecha, recibiendo a cambio algunas migajas de poder y de posición social para dirigentes acomplejados como Jaime Blanco, Rosa Inés García y otros del mismo patrón.

Recuerdo que el día que tomé posesión como diputado regional, se me acercó Rosa Inés García —con intención de estropearme la fiesta— y me dijo una frase tan mezquina que no voy a reproducir por respeto a mi familia; pero que no olvidaré nunca. No contesté a su indecente comentario, pero en ese momento prometí que trabajaría para que gente así no tuviera, nunca más, responsabilidades en mi partido. Y en eso estamos. Blanca Rosa se presenta a la secretaría general de la mano de Rosa Inés García, Jaime Blanco, Aurelio Ruiz Toca y el ínclito Juan Ramón López Revuelta. Lo hace, además, enfrentándose a la dirección federal, a Alfredo Pérez Rubalcaba, Pepe Blanco y al propio José Luis Rodríguez Zapatero, quienes han reiterado —y se lo han hecho saber a la Alcaldesa de Torrelavega, aunque ella lo pretenda disfrazar de café…— que su deseo es que Lola, con un equipo nuevo, termine la transición en el partido, logre el objetivo de renovarlo y fortalecerlo —con el urgente relevo generacional— y lo convierta, para siempre, en un partido con vocación mayoritaria y de Gobierno para seguir cambiando Cantabria de arriba a abajo.

Considero que ha llegado el momento de pensar un poco más en nuestro partido y explicar mejor a la gente lo que somos, lo que representamos y lo que hemos logrado para Cantabria. Tenemos que ser capaces de reivindicar que somos el partido que más ha hecho para que Cantabria sea hoy una región moderna y abierta, y hacer partícipe de ese gran proyecto a toda nuestra militancia, que lo sienta como propio y lo defienda ante los ataques de la derecha. En ese empeño, mi opinión es que no sobra nadie. Sólo aquellos que reman en contra con el aplauso del Partido Popular, aquellos que llenan las páginas del periódico de Pedro J. Ramírez de rumores, bulos, chascarillos, manipulaciones y medias verdades. No quiero seguir el congreso de mi partido a través de un periódico inmundo que nos sigue llamando asesinos. Ese no es el partido que quiero. Quiero seguir el congreso por las conversaciones tranquilas con los compañeros y compañeras, escuchando las diferentes opiniones, evitando los insultos y las descalificaciones personales, enriqueciendo el debate con aportaciones pensadas. En definitiva, dando cada uno lo mejor de nosotros.  

 

Los militantes jóvenes del PSOE en Cantabria, los de menos de 35 años, tenemos una doble responsabilidad en este proceso congresual: fortalecer el partido y evitar que vuelva al pasado. Si entendemos eso, será difícil que alguien nos pare. Ha llegado nuestra hora. Este es nuestro congreso. No es el momento de refugiarse y esperar a que pase la tormenta. Sin nuestra aportación el cambio definitivo no será posible. Estoy seguro de que Lola es consciente y quiere dejarnos un partido mejor que el que se encontró. Deberíamos ayudarla a conseguirlo. Yo lo voy a hacer. Me voy a mojar.

 





Tontos útiles

13 03 2008

    Hay en el panorama periodístico de nuestra región un grupillo —mucho mayor de lo deseable— de tontos útiles. Lo forman esos aprendices de plumillas, que investidos de un halo de periodistas de investigación, o analistas políticos, nos ofrecen desde su púlpito infame —día sí y día también— sus palabras de fuego. [Cómo van a saber lo que escriben, si ni siquiera saben cómo se escribe]. No suelo perder el tiempo leyendo a tontos útiles, pero como, últimamente, salen como setas, hay días que no me queda más remedio.
    He de confesar que tengo mis dos favoritos: Sandro (de) Michell y Fran (J.) Girao. Uno, director de Telebahía, por obra y gracia de su habilidad para moverse debajo de las mesas de algunos despachos; el otro, periodista de investigación y sucesos de El Mundo Hoy en Cantabria —lo compré los primeros días pero se está convirtiendo, muy a mi pesar, en una mala copia de la edición nacional—, especializado en poner nombres y apellidos, donde por ley sólo deberían ir iniciales. ¿Qué sería de la profesión sin estos dos ilustres personajes?
    Presumo de tener buenos amigos en el periodismo de Cantabria; hay gente muy profesional, dedicada, con conocimiento, y que cuida la información, a pesar de que nadie cuida sus condiciones laborales. Me ofende muchísimo—seguro que a ellos también— que haya individuos que se hagan llamar periodistas, y que lo único que hacen es degradar la profesión hasta límites insospechados. Lo peor de todo es que se deben ir a dormir, cada día, creyéndose los sucesores naturales de Losantos y Pedro J. ¡Pobrecillos! Por el bien de todos, les recomiendo que se hagan un blog —que la red, por desgracia, lo aguanta todo—, y dejen el periodismo para los buenos profesionales.