No encuentro nada divertido en tus lágrimas ardiendo en la ventana, tanto más si está cerrada de par en par. Retiré la vista de aquella escena porque me resultaba insoportable, y no por la escena en sí, no por la imagen que me costará olvidar el resto de mi vida; no fue por eso, fue por lo de siempre: por pudor. Por cierto, ¿cuándo decidimos vaciar de contenido la palabra pudor? ¿Cuándo? ¿Qué día concreto tomamos aquella absurda decisión? ¿Cuándo? Y quiero saber también el porqué. No me conformo con el cuándo. De hecho eso ahora me parece lo menos importante. Necesito conocer las razones por las cuáles la humanidad, en las puertas de un cambio de década que no ha aportado nada a la historia del mundo más allá de las no torres gemelas y un par de absurdas guerras, se ha puesto de acuerdo para perder el pudor, y perderlo de la manera más lamentable, con todos los excesos, sin ninguna medida, a borbotones, como cuando te hacen un corte seco con una navaja en la garganta. En serio, no encuentro nada divertido en tus lágrimas ardiendo en la ventana y me estoy planteando borrar la palabra ventana del diccionario para no sufrir tanto, para que puedas desaparecer sin dejar rastro, que es como desaparece la gente a la que, por suerte o por alguna extraña casualidad memorable, le queda algo de pudor.
He estado unos días sin entrar y compruebo que tengo pendientes varias lecturas