Ya tenemos acierto del jurado del I Concurso ¡Stop Ruizzafones!
El jurado —es decir, yo mismo— quiere agradecer la alta participación en el concurso, tanto en cantidad como en calidad, y no es el típico peloteo. No pensaba que la experiencia iba a dar para tanto. Queda, para consulta en el blog, una lista de libros de recomendada lectura muy completa y diversa.
La decisión ha sido complicada, por el nivel de los libros y los autores que habéis comentado. Tengo que decir que siempre me han gustado los retos y descubrir cosas nuevas. Y ayer, Dostospos —acabo de desvelar el ganador sin querer— comentaba que no sería capaz de encontrar La vida ante sí, de Emile Ajar. Éste era el único autor de los mencionados que no conocía, lo que me llevó a investigar un poco y descubrir una historia personal absolutamente literaria.
Emile Ajar es uno de los pseudónimos de Romain Kacew, un escritor y diplomático francés nacido en Lituania. Parece que al tal Romain le gustaba cambiar de identidad y utilizó diversos pseudónimos. Como Romain Gary publicó La educación europea, y posteriormente ganó el Premio Goncourt con Las raíces del cielo.
Más tarde adoptó, con el fin de burlarse de los críticos con los que no se llevaba bien, el pseudónimo de Emile Ajar —Emile era el hijo del pintor impresionista Gauguin y Ajar significa brasa en ruso— y volvió a ganar el Goncourt con La vida ante sí. También adoptó los pseudónimos de Shatan Bogat y Fosco Sinibaldi, convirtiéndose así, como cuenta Nuria Barros en un artículo en el Babelia, en el perfecto camaleón.
La vida ante sí —leo en un artículo de Marta Román en la revista cultural digital maumaunderground— cuenta la historia de Mohamed, un niño musulmán —o eso, al menos, cree él—, que vive en una pensión con una prostituta judía, vieja y enferma. En dicho artículo, Marta Román nos cuenta que Momo —como le llaman los amigos en el libro— no sabe exactamente qué edad tiene y tampoco conoce a sus padres. Pero sí intuye muchas más cosas acerca de la vida que algunos adultos. Mohamed supone que es un hijo de puta —con estas mismas palabras— ya que todos los niños que viven con la Sra. Rosa lo son, ella los cuida y las madres le hacen llegar algunos francos al mes, aunque no siempre.
Emile Ajar —Romain Cacew— expresa la novela utilizando el estilo llamado skaz, es decir, poniendo en boca de un adolescente todas las palabras que escribe con las restricciones léxicas y sintácticas que ello conlleva. No conocía lo del estilo skaz. Me parece muy curioso y una dificultad añadida al hecho de escribir.
Romain Gary, y Roman Cacew, y Emile Ajar, y Shatan Bogat y Fosco Sinibaldi, se suicidaron en París de un tiro en la boca. En fin, que la literatura universal —Stefan Zweig, Hemingway, Virginia Wolf, Guy de Maupassant, Horacio Quiroga, Cesare Pavese, Yasunari Kawabata, Dylan Thomas…— no gana para suicidios. Y eso que no llegaron a conocer a Ruiz Zafón.
El libro que he encontrado —superé tu reto Dostospos—, con ayuda de Gisela, está editado por Galaxia Gutenberg. Como no tengo la suerte de tener ningún viaje en los próximos días a Barcelona, si me mandas una dirección postal a raulgilb@gmail.com te lo envío.
Debido a la gran participación, y teniendo en cuenta que la semana que viene ya cobramos la nómina, voy a estirarme un poco y elegir, también, a un finalista del concurso. El afortunado es el Monoloco y su libro es Los siete pilares de la sabiduría, de T.E Lawrence (Lawrence de Arabia). Por lo que he podido investigar, parece un cuaderno de bitácora que junta lo mejor de un buen libro de viajes con las personales crónicas de guerra del último caballero. Ayer cuando estaba en la Librería Gil, comenté algo sobre el libro y una señora que estaba por allí y lo escuchó me dijo que, por favor, no dejara de leerlo. Espero que no fuera una estrategia de marketing del monoloco…jeje
En tu caso, no tengo más que cruzar la calle para entregarte el premio. Eso sí, en formato bolsillo que tampoco hay que pasarse.
Bueno, gracias otra vez a todos y todas. El año que viene, por estas fechas, la segunda edición del Concurso ¡Stop Ruizzafones!